Doctor Juan Bautista Lacayo Valle
Nació:
1917
Murió:
1998
Profesión:
abogado y diplomático
Nacionalidad:
nicaragüense
Aun cuando el señor Lacayo desarrolló importantes labores en varios campos de la actividad social, en Costa Rica se le recuerda especialmente por su desempeño en el ámbito diplomático como representante de Nicaragua ante nuestro Gobierno por un período de casi 20 años. Como tal, se distinguió por el exquisito don de gentes que caracterizaba su personalidad, unido a un tacto político bien cimentado y a una gentileza y caballerosidad que lo hicieron merecedor de la amistad y el aprecio de costarricenses integrantes de diferentes partidos políticos y de todas las clases sociales. Por espacio de más de diez años, fue el decano del cuerpo diplomático acreditado en Costa Rica.
Aunque le correspondió hacer frente a las divergencias propias de países limítrofes, gracias a la serenidad de su espíritu y al anhelo centroamericanista que le animaba, siempre logró ser un admirable embajador abierto a todo esfuerzo de convivencia pacífica, que procuró y propició amigablemente, entendimientos favorables tanto para el pueblo que le había confiado su representación, como para aquel en que desarrollaba la actividad diplomática.
Nació en Managua. Su padre, Benjamín Lacayo Sacasa, fue presidente de la República. Interesado desde muy temprana edad en la solución de los problemas sociales y educacionales, a la edad de 20 años fue elegido primer presidente de la Unión Nicaragüense de Estudiantes, cargo que sirvió hasta 1941. Llevó a cabo estudios de jurisprudencia, y en 1943 se graduó con honores como abogado y notario público, presentando su tesis de grado sobre El Derecho Social en Nicaragua. Su constante e intensa preocupación por este tema lo llevó años después a convertirse en director fundador del Instituto Nicaragüense de Seguro Social, donde desarrolló una trascendente labor de servicio público. En el ejercicio profesional fue abogado de los ferrocarriles de Nicaragua.
Inició la carrera diplomática en 1947, como miembro de la delegación de Nicaragua ante la Organización de las Naciones Unidas. Regresó a Nicaragua al ser llamado por el Presidente de la República para que se desempeñase como su secretario personal. Además de estas ocupaciones, don Juan Bautista mantuvo una constante actividad relacionada con el desarrollo agropecuario: fue director de la pasteurizadora La Salud, director del Instituto Nacional de Fomento y director del Banco Nacional de Desarrollo. En el ámbito personal, impulsó con éxito actividades agrícolas y ganaderas en su hacienda El Bálsamo.
En 1959 fue nombrado Embajador de Nicaragua ante el gobierno de Costa Rica, labor que desempeñó con gran brillantez hasta 1978. En esos años fue muy valiosa la colaboración que prestó en toda ocasión a gestiones de índole benéfico, como la ayuda en el caso de las erupciones de ceniza del volcán Irazú, y para la construcción del Hospital Nacional de Niños. Los últimos años de su vida los dedicó a colaborar de manera intensa en obras de caridad y bien social. Falleció en San José.