Marin Mersenne
Nació 1588 Murió 1648 Nacionalidad: francesa
El profesor Michele F. Sciacca explica: "La notoriedad de este pensador y religioso franciscano está todavía hoy injustamente vinculada casi solo a su amistad con Descartes. En realidad, Mersenne es mucho más que `el hombre de Descartes' y ocupa un puesto propio en la gran revolución científica e intelectual del siglo XVII. En contacto con todos los más conocidos científicos y filósofos de la época, sirvió de punto de unión entre ellos. De un grupo que reunió en torno suyo (E. Pascal, Mydorge, Hardy, Roberval, el abate Chambon, Pailleur, Montholon) nació la Academia Parisiensis, primer núcleo de lo que después sería la Academia de Ciencias. Su ideal fue siempre la fundación de una Academia internacional (bajo el patronazgo del Papa y de los príncipes cristianos) que reuniera a teólogos, filósofos, juristas, físicos, químicos, etc.".
Nació en Oizé. Estudió en el colegio jesuita de La Fleche, junto con Descartes, a quien estuvo unido por lazos de amistad durante toda su vida. Ingresó en la Orden de los Mínimos en 1616.
Fue partidario del mecanicismo cartesiano, a cuya difusión contribuyó y cuyos argumentos utilizó en contra de los escépticos y deístas. Mantuvo correspondencia y se relacionó con Pascal, Hobbes y muchos de los más grandes filósofos y científicos de la época. Combatió la magia y el animismo.
Insigne musicólogo, trató de la música antigua y moderna en varias de sus obras, en las que hizo suya la teoría de la subjetividad de las cualidades sensibles.
Realizó investigaciones sobre instrumentos musicales y proyectó la construcción de órganos portátiles; sus experimentos sobre cuerdas vibratorias y tubos sonoros permitieron descubrir y enunciar leyes precisas, algunas de las cuales llevan su nombre.
En una obra que publicó en 1623 se ocupa de problemas filosóficos, astronómicos, cosmológicos y musicales. En otro de sus tratados refuta el libertinaje intelectual, especialmente a Bruno, a quien califica de ruin autor.
Antes que Descartes, recurrió a la evidencia inmediata, demostrando que la duda de los escépticos se destruye a sí misma, desde el momento en que quien duda de todo sabe por lo menos con certeza que duda.
Mantuvo correspondencia con Galileo, de quien fue gran admirador, y contribuyó ampliamente a difundir y a hacer que se aceptaran sus teorías en Francia. Convencido de que la nueva física mecanicista era una garantía más segura para las leyes de la naturaleza de lo que había sido la física aristotélica, contribuyó al nacimiento de la física moderna o cuantitativa, como descripción de la naturaleza fenoménica según la regla matemática, sin edificarla sobre sistemas filosóficos.
Con toda justicia, su doctrina ha sido denominada un empirismo crítico. Falleció en París.