Robert Boyle
Nació
1627
Murió
1691
Profesión:
físico y químico
Nacionalidad:
irlandesa
Nacido en Lismore Castle, Irlanda, Boyle fue el sétimo hijo del primer conde de Cork. De precoz inteligencia, a la edad de ocho años ingresó en Eton; desde niño puso de manifiesto gran sensibilidad artística e intenso fervor religioso, y estas condiciones estuvieron presentes en su espíritu toda su vida; por ello se le ha llamado el científico santo. A los 11 años, con un tutor, viajó por Europa; y a los 14 estaba en Florencia estudiando las obras de Galileo, que acababa de morir.
En 1644 regresó a Inglaterra. Colaboró en la fundación del Colegio Invisible, organización de la que derivó la Real Sociedad de Londres. Establecido en Oxford en 1654, instaló un laboratorio científico y tomó por ayudante a Robert Hooke. Allí ideó una bomba neumática que le permitió realizar importantes experimentos sobre el peso, elasticidad y compresibilidad del aire, y estudiar el papel que éste desempeña en la combustión, en la oxidación y en la transmisión del sonido. Publicó el resultado de sus trabajos en 1660, con el nombre de Nuevos experimentos; en dicho texto atribuye los fenómenos obtenidos con la máquina neumática a la elasticidad del aire, siguiendo la teoría de Torricelli sobre la presión atmosférica. En un apéndice a la segunda edición de esta obra, de 1662, formuló y demostró someramente, varios años antes que el físico francés Mariotte, la que ha sido denominada Ley de Boyle-Mariotte.
En los siguientes treinta años realizó notables experimentos, como el de medir la fuerza expansiva del agua en congelación, introducir el empleo del tornasol como indicador de acidez y de alcalinidad, y diseñar uno de los primeros termómetros de cierre hermético. Su gran mérito como investigador científico estriba en haber demostrado la certeza de los principios defendidos por Francis Bacon en su Novum Organum, aun habiendo prescindido voluntariamente de leer esta obra hasta 1657, porque deseaba llegar a idénticas conclusiones por su propia cuenta.
En 1668 se trasladó a Londres y, pese a su maltrecha salud, continuó los estudios científicos e intensificó los teológicos, aprendiendo el hebreo, el griego y el sirio, para poder leer en el original los textos sagrados; financió diversas traducciones bíblicas y escribió otras de teología y filosofía, como la llamada Concepto de naturaleza. A lo largo de su vida se interesó por las cuestiones religiosas y escribió ensayos sobre ética y moral. Atraído también por la medicina, practicó la disección anatómica y realizó experimentos sobre la circulación de la sangre.
En 1680 fue elegido presidente de la Real Sociedad, cargo al que renunció por no estar de acuerdo con el sistema del juramento. Falleció en Londres. En su testamento hizo importantes legados en favor de instituciones benéficas, religiosas y científicas, y mandó fundar a sus expensas las Pláticas de Boyle, no de ciencia sino sobre la defensa del cristianismo contra los no creyentes.