Nació: 1874
Murió: 1932
Profesión: naturalista y profesor
Nacionalidad: costarricense
De polifacética actividad intelectual, don José Fidel Tristán, además de docente de excepcionales condiciones humanas, realizó estudios en múltiples áreas, tales como geología (en particular vulcanología, sismología y paleontología), parasitología, etnología, entomología, etimología, lenguas indígenas, arqueología y telegrafía inalámbrica, entre otras. Fue el primero que montó una planta de radio en Costa Rica, la cual operaba en el Colegio Superior de Señoritas y después en el Liceo de Costa Rica. Se interesó también por la fotografía y realizó, a principios de siglo, estudios sobre la luz infrarroja y ultravioleta aplicada a plantas, mariposas y paisajes. De espíritu sensible, también gustaba de la música, así como de dibujar, pintar y tocar guitarra.

Nació en San José. Estudió en la Escuela Normal Modelo y en el Liceo de Costa Rica, donde se graduó en 1894. Tuvo como maestro a don Pablo Biolley, quien formaba parte -junto con Henri Pittier, Gustavo Michaud y Juan Rudín- del grupo de profesores suizos contratado por el Gobierno de Costa Rica para fomentar la educación del país. Encauzada su inclinación al estudio de las ciencias naturales, al salir del Liceo trabajó como asistente de Entomología en el Museo Nacional. Aprendió fundamentos de Meteorología con Pittier y Pedro Reitz.
Favorecido con el otorgamiento de una beca del Gobierno de Chile, en 1897 viajó a ese país. Estudió Pedagogía y Ciencias en el Instituto Pedagógico de Santiago y se relacionó con los doctores Phillippi y con el entomólogo F. Germain, con quienes adquirió muchos conocimientos arqueológicos, museológicos y entomológicos que cuando regresó a Costa Rica, en 1900, aplicó y divulgó en el país.
Profesor de física y química en el Liceo de Costa Rica desde 1900 y en el Colegio Superior de Señoritas (donde también sirvió la Dirección) a partir de 1904, impartió lecciones de mineralogía y zoología en la Escuela de Farmacia. De 1922 a 1930 fue director del Liceo de Costa Rica; en la última fecha asumió la dirección del Museo Nacional.
Falleció en 1932, dejando tras de sí una estela científica invaluable, que es un vivo ejemplo para las generaciones actuales y futuras. Fue un sabio que vivió y murió amando a su país, a su historia y a su naturaleza, dice su biógrafo. En una ocasión escribió a uno de sus discípulos: El estudio de las ciencias no constituye un mero acaparamiento de conocimientos, hay en el fondo de toda cuestión científica una verdad de la que debemos derivar una enseñanza para el perfeccionamiento de nuestro espíritu. Terminadas sus tareas en el Liceo, no pierda de vista los estudios científicos. Verá que a cada paso le revelan senderos firmes, rectos y seguros, elevados y nobles, en los que la maldad humana no tiene cabida, permitiendo así un lento perfeccionamiento propio, que viene a constituir el supremo ideal de todo ser humano. Se honran llevando su nombre un Liceo y la valiosa documentación bajo custodia en el Archivo Nacional Colección Privada Profesor José F. Tristán.
Nació: 1874
Murió: 1932
Profesión: naturalista y profesor
Nacionalidad: costarricense De polifacética actividad intelectual, don José Fidel Tristán, además de docente de excepcionales condiciones humanas, realizó estudios en múltiples áreas, tales como geología (en particular vulcanología, sismología y paleontología), parasitología, etnología, entomología, etimología, lenguas indígenas, arqueología y telegrafía inalámbrica, entre otras. Fue el primero que montó una planta de radio en Costa Rica, la cual operaba en el Colegio Superior de Señoritas y después en el Liceo de Costa Rica. Se interesó también por la fotografía y realizó, a principios de siglo, estudios sobre la luz infrarroja y ultravioleta aplicada a plantas, mariposas y paisajes. De espíritu sensible, también gustaba de la música, así como de dibujar, pintar y tocar guitarra.
Nació en San José. Estudió en la Escuela Normal Modelo y en el Liceo de Costa Rica, donde se graduó en 1894. Tuvo como maestro a don Pablo Biolley, quien formaba parte -junto con Henri Pittier, Gustavo Michaud y Juan Rudín- del grupo de profesores suizos contratado por el Gobierno de Costa Rica para fomentar la educación del país. Encauzada su inclinación al estudio de las ciencias naturales, al salir del Liceo trabajó como asistente de Entomología en el Museo Nacional. Aprendió fundamentos de Meteorología con Pittier y Pedro Reitz.
Favorecido con el otorgamiento de una beca del Gobierno de Chile, en 1897 viajó a ese país. Estudió Pedagogía y Ciencias en el Instituto Pedagógico de Santiago y se relacionó con los doctores Phillippi y con el entomólogo F. Germain, con quienes adquirió muchos conocimientos arqueológicos, museológicos y entomológicos que cuando regresó a Costa Rica, en 1900, aplicó y divulgó en el país.
Profesor de física y química en el Liceo de Costa Rica desde 1900 y en el Colegio Superior de Señoritas (donde también sirvió la Dirección) a partir de 1904, impartió lecciones de mineralogía y zoología en la Escuela de Farmacia. De 1922 a 1930 fue director del Liceo de Costa Rica; en la última fecha asumió la dirección del Museo Nacional.
Falleció en 1932, dejando tras de sí una estela científica invaluable, que es un vivo ejemplo para las generaciones actuales y futuras. Fue un sabio que vivió y murió amando a su país, a su historia y a su naturaleza, dice su biógrafo. En una ocasión escribió a uno de sus discípulos: El estudio de las ciencias no constituye un mero acaparamiento de conocimientos, hay en el fondo de toda cuestión científica una verdad de la que debemos derivar una enseñanza para el perfeccionamiento de nuestro espíritu. Terminadas sus tareas en el Liceo, no pierda de vista los estudios científicos. Verá que a cada paso le revelan senderos firmes, rectos y seguros, elevados y nobles, en los que la maldad humana no tiene cabida, permitiendo así un lento perfeccionamiento propio, que viene a constituir el supremo ideal de todo ser humano. Se honran llevando su nombre un Liceo y la valiosa documentación bajo custodia en el Archivo Nacional Colección Privada Profesor José F. Tristán.Nació: 1874
Murió: 1932
Profesión: naturalista y profesor
Nacionalidad: costarricense
De polifacética actividad intelectual, don José Fidel Tristán, además de docente de excepcionales condiciones humanas, realizó estudios en múltiples áreas, tales como geología (en particular vulcanología, sismología y paleontología), parasitología, etnología, entomología, etimología, lenguas indígenas, arqueología y telegrafía inalámbrica, entre otras. Fue el primero que montó una planta de radio en Costa Rica, la cual operaba en el Colegio Superior de Señoritas y después en el Liceo de Costa Rica. Se interesó también por la fotografía y realizó, a principios de siglo, estudios sobre la luz infrarroja y ultravioleta aplicada a plantas, mariposas y paisajes. De espíritu sensible, también gustaba de la música, así como de dibujar, pintar y tocar guitarra.
Nació en San José. Estudió en la Escuela Normal Modelo y en el Liceo de Costa Rica, donde se graduó en 1894. Tuvo como maestro a don Pablo Biolley, quien formaba parte -junto con Henri Pittier, Gustavo Michaud y Juan Rudín- del grupo de profesores suizos contratado por el Gobierno de Costa Rica para fomentar la educación del país. Encauzada su inclinación al estudio de las ciencias naturales, al salir del Liceo trabajó como asistente de Entomología en el Museo Nacional. Aprendió fundamentos de Meteorología con Pittier y Pedro Reitz.
Favorecido con el otorgamiento de una beca del Gobierno de Chile, en 1897 viajó a ese país. Estudió Pedagogía y Ciencias en el Instituto Pedagógico de Santiago y se relacionó con los doctores Phillippi y con el entomólogo F. Germain, con quienes adquirió muchos conocimientos arqueológicos, museológicos y entomológicos que cuando regresó a Costa Rica, en 1900, aplicó y divulgó en el país.
Profesor de física y química en el Liceo de Costa Rica desde 1900 y en el Colegio Superior de Señoritas (donde también sirvió la Dirección) a partir de 1904, impartió lecciones de mineralogía y zoología en la Escuela de Farmacia. De 1922 a 1930 fue director del Liceo de Costa Rica; en la última fecha asumió la dirección del Museo Nacional.
Falleció en 1932, dejando tras de sí una estela científica invaluable, que es un vivo ejemplo para las generaciones actuales y futuras. Fue un sabio que vivió y murió amando a su país, a su historia y a su naturaleza, dice su biógrafo. En una ocasión escribió a uno de sus discípulos: El estudio de las ciencias no constituye un mero acaparamiento de conocimientos, hay en el fondo de toda cuestión científica una verdad de la que debemos derivar una enseñanza para el perfeccionamiento de nuestro espíritu. Terminadas sus tareas en el Liceo, no pierda de vista los estudios científicos. Verá que a cada paso le revelan senderos firmes, rectos y seguros, elevados y nobles, en los que la maldad humana no tiene cabida, permitiendo así un lento perfeccionamiento propio, que viene a constituir el supremo ideal de todo ser humano. Se honran llevando su nombre un Liceo y la valiosa documentación bajo custodia en el Archivo Nacional Colección Privada Profesor José F. Tristán.