nació 1818
murió 1897
profesión: historiador y crítico de arte
nacionalidad: suiza
Poseedor de enorme cultura y de honda sensibilidad, así como de un sentido crítico muy original y sugestivo, Buckhardt forma parte de la escuela histórica y estética iniciada en Alemania por Herder y Winckelmann y desarrollada posteriormente por Hegel, Muller y Kugle. Sus obras más importantes son: El Cicerone, La cultura del Renacimiento e Historia del Renacimiento en Italia. Escribió otras más, en las que pone de manifiesto su condición de maestro y sus amplísimos conocimientos.
Aunque algunos críticos sostienen que no es un historiador científico -en el preciso significado de la palabra- y critican algunas de su teorías, otros, como Oswald Spengler y Arnold Toynbee, al escribir sus obras han seguido el método por él establecido, y agrupan en épocas los conjuntos de hechos.
Nació en Basilea, en familia emigrada de Alemania por motivos religiosos en el siglo XVI. Huérfano de madre -mujer "finamente intelectual"- desde los 12 años, llevó a cabo sus primeros estudios en el Gymnasium local. Los cursos de teología que inició en la Universidad de Basilea en 1837, los abandonó dos años más tarde al tomar conciencia de que su verdadera vocación era el estudio de la historia del arte. Con tal propósito marchó a Berlín en 1839; en la capital alemana fue alumno de Ranke. En 1843 viajó a París.
Cuando regresó a Basilea inició un período muy importante en su vida, y -según Michele Biscione- "decisivo también para la historia de Suiza, que vivía el litigio entre los demócratas, defensores del principio de la unidad nacional, y los conservadores protestantes y católicos, partidarios de la defensa de la soberanía cantonal."
Buckhardt ejerció el periodismo y apoyó la tendencia mediadora entre los conservadores intransigentes y los demócratas revolucionarios; cuando este movimiento fracasó, el desaliento le indujo a la "fuga hacia el sur". Se trasladó a Italia en 1846, y en ese país, dedicado al estudio, vivió los siguientes dos años. De 1848 a 1853 radicó en Basilea; aunque vivió retirado y casi solitario, ofreció algunas cátedras en el Padagogium y en la Universidad. Fruto de tal concentración fue su obra La época de Constantino el Grande. Posteriormente fue nombrado profesor de Historia en la Universidad local, de donde pasó, en 1855, a servir la cátedra de Historia del arte en el Politécnico de Zúrich.
De nuevo en Basilea y dedicado a la docencia, escribió su obra más importante, La cultura del Renacimiento en Italia. A la vez, empleó gran parte de su tiempo en la elaboración de otro trascendente texto, Reflexiones sobre la historia del mundo, que vio la luz póstumamente. En 1886 abandonó la enseñanza. Falleció en Basilea.