Nació: 1517
Murió: 1590
Profesión: artista
Nacionalidad: italiana
Teórico musical a quien se considera introductor del dualismo armónico, principio que posteriormente resultó esencial en la teoría y la didáctica de la música moderna. Además de religioso, fue compositor polifónico del género sagrado, pintor y grabador, y se le atribuye la invención de un clavicémbalo mucho más completo que los instrumentos de esta clase empleados hasta entonces. Su mayor celebridad descansa en los tres tratados que escribió: Las instituciones armónicas, Las demostraciones armónicas y Suplemento musical; este último fue concebido como contestación a las afirmaciones que había hecho Vincenzo Galilei en el Diálogo de la música antigua y la moderna.

Nació en Chioggia. Estudiante de teología, recibió las órdenes menores en 1539 y el diaconado en 1541. Se estableció en Venecia y alcanzó gran renombre cultural, no solo como teólogo que dominaba el latín y el hebreo, sino también como matemático, astrónomo y alquimista. Su gran afición a la música le decidió a perfeccionar sus conocimientos con el profesor Adriano Willaert, el célebre fundador de la escuela polifónica veneciana, quien por varios años fue su maestro y lo colocó en la senda a que debe su importante lugar en la historia de la música.
En 1565 fue nombrado primer maestro de capilla de San Marcos. Llegó a tener tan sólida reputación artística, que fue el encargado de componer la música utilizada en cuantas solemnidades y grandes fiestas celebraba la República de Venecia; así, después de la victoria de Lepanto escribió una partitura que debía cantarse en la fiesta anual religiosa que conmemoraba el triunfo de las armas cristianas, y otra -sobre texto en latín de Benedetti y Frangipani- para celebrar el paso por Venecia del rey Enrique II de Francia. Zarlino compuso también la obra dramática Orfeo, que fue representada con extraordinario esplendor en la Sala del Gran Consejo, y una Misa solemne. Ninguna de estas partituras se ha conservado, pero da fe de su mérito el hecho de que el autor era considerado entonces la máxima autoridad teórica musical. La única obra de este compositor que ha llegado hasta nuestros días es una misa a cuatro voces.
Su biógrafo consigna: "Tanto era el cariño que Venecia, desde el supremo magistrado de la República hasta el último gondolero, sentía por Zarlino que, al ser designado éste, en 1582, canónigo de Chioggia, y un año después obispo de dicha sede, el dux Nicolás da Ponte y el Senado veneciano se opusieron terminantemente a que abandonase la magistralía de San Marcos, que Zarlino continuó desempeñando hasta su muerte".
De la veneración de los venecianos por este artista son elocuentes pruebas el que, aun en vida del artista, se acuñó en su honor una medalla con su efigie, y después de su muerte se colocó su busto en una de las galerías del Palacio Ducal.