¡Qué chiquillo! Da muchas vueltas para sentarse a estudiar. Cuando al fin empieza, inventa que debe ir al baño, dice que tiene sed o va en busca de comida. Las últimas páginas de su cuaderno están llenas de florcitas, juegos de "gato" y otros dibujos.
Es un niño hiperactivo y con déficit atencional (DA). Estos trastornos no son una enfermedad, pero necesitan de tratamiento integral para llevar una vida sin problemas.
Muchos padres piensan que las distracciones o el exceso de inatención disminuirán con los años, pero esto es falso: los adultos también pueden sufrir de DA.
Como lo explicó el neurólogo estadounidense Michael Finkel quien estuvo la semana pasada en nuestro país, la actividad motriz se puede reducir, mas la impulsividad se mantiene.
"Un adulto con DA puede tomar decisiones sin pensarlo mucho, y esto le podría afectar su trabajo. Suele llevarse muy bien con las personas, tiene buenas relaciones sociales, pero se le dificulta mucho manejar el tiempo, es muy disperso; por ello es bueno que estén con tratamiento", asegura el experto.
Al hablar de tratamiento no solo se refiere a medicinas, sino también a adecuaciones curriculares o laborales, a limitar el lugar de estudio o trabajo con lo necesario para evitar distracciones, y a técnicas de concentración, entre otras.
Recordemos que el déficit atencional está relacionado con otros trastornos de aprendizaje, como la dislexia, problemas con las matemáticas, dificultad para construir palabras o faltas graves de ortografía.
A otros les causa torpeza en el desempeño de actividades deportivas, o dificultades para expresarse y comunicarse.
Síntomas clásicos
Ya sea en niños o en adultos, el DA presenta tres síntomas clásicos: la hiperactividad, impulsividad e inatención.
La primera se refiere a la incapacidad de las personas de permanecer sentadas o con una sola tarea.
"En los adultos, la hiperactividad se convierte en una inquietud o desasosiego motor. Las personas se comprometen a múltiples trabajos simultáneos, los cuales quedan inconclusos o mal hechos", agrega Finkel.
La impulsividad se caracteriza por una dificultad para inhibir las respuestas inmediatas y dificulta el establecimiento de prioridades.
La inantención puede incrementarse en los adultos, en la medida que aumenta la complejidad de las tareas y las exigencias del ambiente. Una de las muestras más claras es el manejo del tiempo.
Como tratamiento, las medicinas dependen de cada persona y de cada problema, y son el médico y el psicólogo quienes deben determinar después de una serie de estudios cuáles son las pastillas. Ello significa que podemos encontrar adultos y niños con sus medicamentos: el DA no distingue edades.
Glosario del DA
"Está en la Luna": Frase a menudo escuchada a maestras y madres de familia cuando tratan de explicar la materia a sus alumnos o hijos.
"Palomeando": Dícese de las personas que están distraídas.
Portón de la escuela: Es el punto de encuentro entre la madre y el hijo, cuando ella corre a llevarle las tareas que dejó olvidadas.
Clase de educación física: Es la clase preferida por los hiperactivos y rechazada por los que tienen déficit pasivo (principalmente desconcentrados).
"Lerdo": Calificativo usado a menudo por los docentes cuando el estudiante, que tiene déficit atencional, pide que no le borren la pizarra.
"Como si hablara con una pared": Expresión usada por las madres cuando tratan de hablar con sus hijos que tienen déficit atencional.
"Eléctrico": Dícese de los niños y jóvenes que tienen déficit atencional con hiperactividad, y no se están quietos ni un momento.
Tarea: Este término se refiere a los deberes académicos asignados por los docentes, pero que los estudiantes que tienen déficit atencional no apuntan, o apuntan pero no hacen, o apuntan y hacen pero no llevan, o apuntan, hacen, llevan pero olvidan entregar.
Cuaderno: Es el documento que los estudiantes con déficit atencional a menudo tienen en blanco o incompleto.
"Lechuga": Dícese de los que tienen déficit atencional pasivo, cuando se les dice: "¡Más fresco que una lechuga!".
"Se va con la mosca": Frase utilizada por los padres para referirse a lo distraído que es su hijo, cuando pasa una mosca mientras estudia.
"Picapica": Frase utilizada por los padres y docentes para referirse a la inquietud del niño o el joven.
"Tiene que pellizcarse": Frase usada por los padres y compañeros, de los estudiantes que tienen déficit pasivo, cuando no parecen reaccionar rápido.
Lonchera: Algo que se deja olvidado casi todos los días.
"Tomar apuntes": Algo que no les gusta y no hacen los que tienen déficit atencional. Motivo de carreras de los padres cuando su hijo tiene que prepararse para los exámenes.
"Hablantín": Dícese del estudiante que tiene déficit atencional con hiperactividad, quien habla en clase cuando debería estar trabajando.
El baño: Es el lugar en que mamá se asoma todas las mañanas para apurar a su hijo, después de que lleva 20 minutos, para encontrarlo sin jabonarse.
Fuente: Dr. Roberto Rodríguez, psicólogo educativo