Raro, curioso, extraño, particular, singular, inusitado, exótico, extraordinario, rara avis, estrambótico, excéntrico, extravagante, estrafalario...
Esos son solo adjetivos con los que se podría calificar algo que a nosotros nos parece inusual. Así es el contenido de la cartilla del restaurante Little Seoul, especializado en comida japonesa y coreana.
Pero ¿porqué arruga usted la cara? ¿Quién ha dicho que lo raro es feo? ¡Nada que ver! Eso no es más que un prejuicio porque todo aquel que se corre el riesgo de experimentar con cosas diferentes, se juega también el chance de ganarse agradables sorpresas.
Además, ya términos como sushi, maki, temaki, teriyaki, teppan yaki, tempura y kimchi se han ido saliendo de lo extravagante para sernos familiares. En los últimos años, los restaurantes que se especializan en comida asiática van ganado terreno en nuestro aldeano panorama gastronómico, y proponiendo nuevas experiencias a los comensales aventureros.
Esos mismos restaurantes se han arriesgado a ir más allá del chop suey, el cantonés y el wantán, para mostrar la amplísima variedad culinaria que caracteriza al igualmente amplio mundo asiático, cuya tradición en el arte de las recetas se remonta muchos miles de años.
Esa ha sido también la tarea de Little Seoul, y sobre todo de Hanna Lee, una mujer coreana que vino a Costa Rica hace ya bastante tiempo y por pura casualidad se metió en esto del negocio de la comida. Ella es la "cuchara mágica" del Little Seoul, quien en un abrir y cerrar de ojos transporta la comida de Japón y Corea hasta su mesa.
Sin embargo, en un principio, Hanna solo quería popularizar una ensalada muy típica de su pueblo: la kimchi. Esta se elabora con lo que conocemos como mostaza china y es aderezada con bastante picante.
Con esa idea comenzó a preparar su receta y a dársela a sus amistades. Logró tanta acogida que le sugirieron que mejor hiciera el asunto en grande montara un restaurante.
Esa historia de platos y tenedores se inició hace veinte años con un lugar de comidas coreanas, y un tiempo después con otro japonés (quizá los primeros en su tipo que se conocieron en nuestro país). El siguiente paso se produjo hace dos años cuando Hanna Lee decidió fundir ambos conceptos en el Little Seoul.
El restaurante comenzó a funcionar a un costado de la Embajada de Estados Unidos, en Pavas. Ahora, desde hace unos doce meses, está ubicado al costado este de Plaza Mayor, en Rohrmoser.
Con gusto latino
Las ofertas que ellos le hacen al paladar tico guardan la tradición de las mesas japonesa y coreana. Aún así, sus propietarios afirman que han tenido que irse adaptando al "gusto latino" para lograr verdadera aceptación. ¿Por qué? La respuesta la da Han, hijo de Hanna y como el encargado de las relaciones públicas porque es quien más se la juega con el español.
Han explica que la comida coreana original es excesivamente picante y utiliza demasiado ajo, lo que la hace algo fuerte para nosotros. Por eso se decidió reducirle bastante lo que pica...para que guste.
Y en lo que toca a la japonesa, el sushi, uno de los platillos más típicos, en Japón lo preparan con un arroz sazonado con mucho vinagre, por lo que se vuelve muy ácido. A fin de acomodarlo a nosotros, le han disminuido el ácido y lo han hecho más bien dulcete.
Han asegura que, con esos retoques, ya la gente tica empieza a salirse de la rutina y a llegar por el restaurante en busca de sabores, texturas y matices distintos. Algunos se convierten casi en adictos y lo visitan con verdadera fruición.
Y es que, al llegar allí, uno en realidad se siente transportado. La decoración es sencilla, al gusto asiático que no hace alarde de las cosas materiales, pero sin que se pierda el sabor de lo exótico. Little Seoul tiene barra de sushi, y las mesas incluyen una plancha en el centro para hacer la tradicional barbacoa coreana, lo más típico de esas tierras que se prepara a la vista del cliente.
Cuenta el señor Lee, el papá, que solo ellos tienen aquí esas modernas planchas que se utilizan ahora en Corea y que logran sacar el humo y el olor de comida hacia un filtro colocado en la parte inferior de la mesa, de tal modo que la ropa de los que esperan para comerse esas delicias no sale oliendo a barbacoa.
De todo como en botica
Y si hablamos de variedad, aquí hay tanta que uno se pierde dentro de ese extenso menú, tratando de adivinar qué será un hoe-muchim, un tobiko, un chirashi sushi, un tuna poki maki o un kimchi-chigue.
Pienso que, aunque la carta presenta algunas indicaciones, sería mucho más estimulante para quienes quieren comer que los saloneros ofrezcan un poco de orientación, lo que, a lo largo, da como resultado un mayor deseo de probar varias cosas. Esa fue una de las pocas fallas que encontramos en el lugar.
Porque, cuando le explican a uno con detalle, se llega a entender por ejemplo que en la comida japonesa se usa el sushi como una entrada, y de ahí la amplia variedad de combinaciones. Son casi como las bocas nuestras.
El sushi se prepara con algas marinas y arroz. Si el arroz va arrollado sobre pescado Ðgeneralmente crudoÐ o mariscos, se lo llama maki. Cuando solo es una bolita de arroz con el pescado o con el marisco encima, entonces es ñiguiri, y, si no va con arroz (solo con el trozo de pescado) estamos hablando de sashimi.
El teriyaki, también muy japonés, es la preparación de carnes y verduras con una salsa especial algo dulce a base de soya, y el tempura consiste en empanizar carnes y verduras con una pasta muy liviana.
El menú coreano es algo más sencillo. Lo principal es la barbacoa, y la ciencia del asunto está en el empleo de diferentes salsas para dar buen gusto a cualquier tipo de carne o pescado. La mostaza china se usa mucho, y todo eso se acompaña de la infaltable sopa de miso, que se obtiene de la soya.
Cualquier cosa que usted decida comer allí, resulta bastante sano porque la mayoría de los verduras y algunos de los otros platos se preparan al vapor. No se emplea mucha sal, y, tanto las carnes crudas como los mariscos, no llevan grasa. Además, tienen un buen menú estrictamente vegetariano.
Aún así, el señor Lee Ðquien ya reúne un buen poco de canas y experienciaÐ dice que no hay que olvidarse del té verde, que ellos usan como un aliado, pues se predica que deshace la grasa y evita muchos males. El menú también promociona el sam-gue-tang, sopa de pollo con ginseng y dátiles que promete atributos vigorizantes. Sin duda, son otras rarezas asiáticas; pero, si son agradables, no las desprecie de buenas a primeras.
Cómo, dónde, cuándo
Lugar: Restaurante Little Seoul.
Dirección: Costado este de Plaza Mayor, en Rorhmoser.
Teléfono: 232-5551.
Horario: Abren todos los días. De lunes a sábado de 11:30 a. m. a 10 p. m., y los domingos de 12 m. a 9 p. m.
Precios: Entradas de ¢508 a ¢1.525, platos fuertes de ¢1.695 a 8.475, postres de ¢1.073 a ¢1.356.
Otros servicios : Tiene un buen parqueo con vigilancia y reciben tarjetas de crédito.