Tradicionalmente, la decisión de una pareja de contraer matrimonio se conoce como el "anuncio de compromiso", y socialmente hay varias reglas y tradiciones al respecto. Hoy quiero contárselas.
Si bien ya no tenemos las rígidas fórmulas de antaño y nadie publica avisos en los periódicos, lo correcto es que los novios informen primeramente de su decisión a sus padres, sin importar la reacción de estos. Recordemos que una decisión muy prematura puede ser seguida de una retracción igual de apresurada, así que es prudente esperar antes de comunicarlo a amigos y parientes.
En el caso de los divorciados, es esencial comunicarlo a los hijos, así como a los antiguos suegros, con el fin de evitar problemas por próximo cambio de situación legal.
Lo tradicional es que el novio regale un anillo de compromiso. Cuenta la leyenda que en la antigua Roma empezó tal costumbre, aunque, desde más remota antigüedad, los anillos son la promesa del amor. Los primeros anillos fueron de hierro y luego se fabricaron en metales finos y con piedras semipreciosas.
Sobre las piedras hay toda una parafernalia de historias y magia. Se dice que el rubí es símbolo de la devoción, el zafiro es el amor eterno, y la esmeralda representa la esperanza. En la Europa del siglo XV, el diamante se hizo la piedra favorita para tan especial ocasión, característica que sobrevive hasta nuestros días.
Casi siempre, la elección del diseño del anillo de compromiso la hace la novia; lo paga el futuro esposo. También se acostumbra que la muchacha dé un obsequio a su novio, que bien puede ser un par de mancuernillas, un prensacorbatas, un anillo con sus iniciales o cualquier otro de interés del muchacho, pero sin caer en la cursilería de -por ejemplo- un perrito de peluche.
En caso de ruptura del compromiso, la situación es muy tensa, máxime si se tienen amigos en común. Lo correcto es que sea la novia quien avise, mientras que los padres pueden comunicar la ruptura a los parientes cercanos. En ambos casos no son necesarias las explicaciones; si alguien las pide, peca de impertinente y mal educado.
La novia -o bien sus padres en un caso extremo- devuelven inmediatamente el anillo de compromiso al novio. Si hay obsequios hechos a la pareja, estos también se devuelven a quienes los hicieron, acompañados de una corta nota de agradecimiento.