¿Para qué Marfil? ¿Para qué Innis y Proyecto Uno? ¿Para qué reggae y rock de los 80 saliendo de los altoparlantes? si a la hora de los hechos el público dejó claro que era por la Bersuit Vergarabat (BV) que había esperado seis horas y se había embarrado hasta las orejas el sábado pasado.
De no ser así, a la mitad de la presentación de Proyecto Uno el público no hubiera empezado a gritar "¡Bersuit, Bersuit!", a responder "¡sí!" cuando los intérpretes de El Tiburón preguntaban "¿nos vamos?", ni mucho menos a bombardear a botellazos el escenario, la tarima de sonido, a los locutores de la radio 103 y a los agentes de seguridad privada cuando anunciaron que la BV no cantaría ni un solo tema más.
Hasta ahí le llegó el nombre al Parque de La Paz, ubicado en la rotonda de la Y griega en San José.
Antes del zafarrancho, otro era el clima entre los 30.000 que calculan los organizadores llegaron al concierto de la Radiocadena Fundación.
Como si se tratara de un picnic familiar, mamá, papá y los hijos; novias y novios y grupos de amigos ocuparon las colinillas del parque para escuchar el concierto a más de 100 metros de distancia del escenario principal.
Los más fiebres o valientes decidieron bajar y acomodarse cerca de la tarima cubriendo así cientos y cientos de metros de un suelo donde el césped había sido ahogado por el barro. El lodazal se comía los ruedos de los pantalones y salpicaba en la espalda o en la cara a cada salto ajeno.
Desde niños con apenas un par de años encima, hasta adultos, pero sobre todo adolescentes, fueron los que llegaron al parque a buscar "el regalo" que la Radiocadena Fundación había anunciado con bombos y platillos.
A la hora de la hora
El concierto gratuito debería haber comenzado a las 10 a.m., sin embargo Marfil arrancó cerca de las 12 m.
Le siguió el baladista pop Innis, que dividió opiniones entre el público: muchas mujeres le gritaban "¡rico, rico!" mientras los hombres le hacían gestos obscenos y reclamaban que dejara libre el escenario. De tres temas que planeaba cantar Innis solo interpretó dos, pues los organizadores recomendaron cortar los repertorios debido a las dos horas de retraso en la actividad.
A las 2 p. m. el parque dejó de lado el amor en pop y recibió el merengue- house libidinoso y liviano de Proyecto Uno. El cuarteto logró que la gente levantara las manos, moviera la pelvis para acá y para allá, gritara a cada movimiento obsceno de sus integrantes y que jóvenes seguidores de la BV "profanaran" la subcultura ska al ejecutar slam (baile en círculos) al ritmo de "no pares, sigue,sigue. No pares, sigue, sigue...".
Aún así no todas fueron rosas para Proyecto Uno pues en repetidas ocasiones les lanzaron botellas y objetos en señal de un claro descontento.
Cordera y compañía
Aquel hormiguero en el que se convirtió el Parque de la Paz se alborotó cuando a las 3 p. m. y en piyamas, Gustavo Cordera y la Bersuit tomaron el escenario.
Con los brazos como jalados por las nubes el público recibió a la banda con un grito que amenazaba con romper los tímpanos.
No hubo palabras de presentación, solo música. Arrancaron con Yo tomo y el hormiguero empezó a hervir. El Libertinaje estaba en el parque.
La temperatura subió con A los tambores y luego vino una pequeña dosis de Los hijos del culo , el próximo disco del grupo. La del toro y La petisita culona fue lo que mostraron.
Comunes, corrientes, cordiales, ingobernables, insolentes e incansables los de la Bersuit soltaron su canción para Ernesto Che Guevara, Murguita del sur , como aclarando para los que no han entendido que su rock habla de la política y que político es hasta el sexo. Para un buen seguidor de la banda Vuelos hizo falta para completar el golpe a la ceguera colectiva. Ese tema cuenta la agonía de quienes eran lanzados vivos de un avión como medida de la represión militar en Argentina.
¿Qué pasó? sonó justo cuando la seguridad trataba de disolver algunos disturbios.
La música calló y esta vez la voz de Cordera no cantaba.
"Nunca he visto que en una fiesta la gente le tire botellas a un amigo, solo a un enemigo, si alguien quiere descargarse hágalo con la música" y la gente entonces entró en calma y dejó de lanzarse botellas, bolsas de basura, latas y sapos.
Espíritu de esta selva , del disco Don Leopardo ; Sin cerebro , El grasún , La bolsa y Gente de mierdas sonaron antes que ibertinaje, el tema que encendió aún más al público.
Y para que tanta euforia no parara, el grupo cerró con Se viene , como calentando a la gente para un rato más de BV.
A pesar de la invocación la banda no regresó ni Gustavo Cordera se bajó los pantalones.
BV se presenta hoy a las 9 p.m. en el Buenos Aires Tango Ristorante, en barrio La California (San José). La entrada cuesta ¢4.000.