Hasta hoy se decía que un libro sobre cine en Costa Rica tendría, si acaso, un renglón; sin embargo, la investigadora María Lourdes Cortes rompió ese mito al publicar El espejo imposible. Un siglo de cine en Costa Rica , una obra que cuenta 370 páginas.
Y es que sí hay una historia de las imágenes nacionales desde 1913, y Cortés actual directora del Centro de Cine la cuenta con todos sus detalles, películas, protagonistas, fechas, y hasta con una buena colección de fotografías en ese libro, publicado bajo el sello Farben, del Grupo Editorial Norma.
El espejo imposible son tres libros en uno: la sistematización de la producción audiovisual costarricense, la interpretación de algunas películas, y la crónica de condiciones de producción en que los filmes fueron creados.
Acerca de ese combo tres por uno, Viva conversó con la autora.
¿Por qué el libro sobre un siglo de cine costarricense se titulaEl espejo imposible?
Es una metáfora de lo que es y ha sido el cine en Costa Rica. La portada y el título tienen que ver con eso: la imposibilidad que hemos tenido durante 100 años de construir una identidad cinematográfica o de forjar una industria cinematográfica.
¿Cómo es posible que el cine costarricense haya sido invisible para extranjeros, y peor aún, para nosotros mismos?
Este es un libro muy gordo, su borrador tenía casi 500 páginas; la editorial en algún momento me sugirió que lo cortara y pedí que me lo dejaran completo precisamente para mostrar todo lo que se ha hecho. Costa Rica es un país sin memoria y la gente se olvida de las películas porque pasa mucho tiempo entre una y otra.
"Por ejemplo, las nuevas generaciones ignoran toda la etapa de Óscar Castillo en Istmo Films, o toda la producción que ha hecho el Centro de Cine.
" El espejo imposible es la respuesta a ese mismo cuestionamiento. A partir de ahora no se puede decir que ninguna película es la primera porque se sabe que es El retorno (1930), hasta que se demuestre lo contrario".
En el libro se menciona, en varias ocasiones, que no sabemos si hay un cine nacional; sin embargo, el mismo libro parece ser la prueba de que sí lo hay
Hilda Hidalgo cineasta es la que dice que hay un cine en Costa Rica, pero no un cine de Costa Rica. Nuestro cine nacional y sus características es otro libro; yo tiro algunas ideas de las tendencias de ese cine nacional que son fundamentalmente dos: por un lado tiende a querer ser una imagen embellecida de nosotros, y por otro tiende a ser una radiografía de los problemas más importantes. El cine costarricense ha oscilado entre esas dos tendencias de imagen del país.
" ¿Qué si se podría hablar de una estética costarricense o qué si hay un lenguaje cinematográfico costarricense? Eso es otra aproximación; yo pienso que desde el momento que hay actores, historias, personajes y lugares costarricenses, hay una visión de mundo costarricense, y así el cine es costarricense".
¿Qué olvidos destapa este libro?
Lo fundamental que demuestra es que existen imágenes costarricenses desde 1913, quizá desde antes, pero que no quedaron registradas.
"Asimismo, muestra el gran esfuerzo que hemos hecho los costarricenses para representarnos en imágenes en movimiento.
"Creo que uno de los olvidos fundamentales que subsana este libro es acerca de la función del Centro de Cine en sus inicios la parte del Estado Productor. También hay algunas desmitificaciones ya que muestra que sí existió censura en Costa Rica.
"Otra de las cosas que planteo es que los ticos rechazamos una visión negativa de nosotros mismos; nosotros queremos hacer un cine bonito que muestre una imagen bonita de Costa Rica... Y como eso no es así, fueron los documentales del Centro de Cine los que lo denunciaron: prostitución, alcoholismo... problemas que no han cambiado.
"El título El espejo imposible también tiene que ver con esa resistencia del costarricense a verse en un espejo real de sí mismo, con esa necesidad de embellecer su imagen".
¿Qué sigue ahora?
Yo quisiera que el segundo libro se llamara Sí se pudo . El espejo imposible es un libro de los muchos intentos y muchas frustraciones que muestra la dificultad de hacer cine en Costa Rica; sin embargo, creo que ahora sí se puede dar la coyuntura para que se dé ese cine y en unos 10 años podamos decir: sí se pudo.
"Ahora sigue Centroamérica. Lo que estoy haciendo ahora es la investigación de todo lo que se ha producido en Centroamérica en cine, viendo los elementos en común y las especificidades".