
Pretoria. EFE Sudáfrica reúne a los "pioneros del cine africano", unos "nómadas" que emigraron en busca de sus sueños cinematográficos y que desde entonces persiguen el nacimiento de una industria que para muchos todavía no existe.
La creatividad para hacer cine en África no solo se centra en el hilo de la historia, sino en "hacerla posible apenas sin recursos materiales de producción, infraestructuras o canales de distribución efectivos", expuso Mbyene Cham, profesor de Estudios Africanos de la Universidad estadounidense de Howard.
Cham habló durante el I Congreso de Cine Africano, que comenzó en Pretoria el lunes pasado y terminará este jueves, y en la que se han reunido 150 delegados del sector cinematográfico de diversos países del continente.
El objetivo del congreso es analizar el estado en el que se encuentra el cine africano en el continente y en el contexto internacional, y evaluar el éxito y los retos de su industria. "La realidad del cine africano es que depende de recursos externos que no existen en nuestro suelo. Las películas africanas parecen ser por el momento extranjeras", dijo Cham, ya que la gran mayoría de producciones son posibles gracias al capital estadounidense, europeo o de países árabes.
La cineasta afrocaribeña Sarah Maldoror, productora de documentales y películas, animó a los cineastas a seguir la lucha en favor de la igualdad y la libertad: "Los artistas, técnicos, realizadores y productores debemos proponer otra fotografía de África, un África blanca, negra y gris, un confeti".
Entre los autodenominados nómadas se encontraba la cineasta senegalesa Safi Faye, quien se formó en escuelas de cine francesas. Faye es la cineasta más conocida de toda África subsahariana y se considera a sí misma "una egoísta de su trabajo que pone la cámara en el mundo rural".
Durante la conferencia de apertura habló también el director Med Hondo, de origen mauritano, que comenzó su carrera en París.
"La nueva generación de cineastas son los responsables, en imágenes y en sonidos, de criticar la situación en África, para su dignidad y desarrollo, porque aunque el cine africano no existe, sí existen los cineastas y la verdad", afirmó Hondo. A lo largo de su carrera, Hondo se ha sumergido en la vida de los trabajadores emigrantes en Francia a través de producciones de bajo presupuesto, pero premiadas con prestigiosos galardones.