Entre realismo y fantasía poética, "Butcher boy" (el chico carnicero) de Neil Jordan cuenta la historia trágica y truculenta de Francie Brady, niño que se refugia en un universo imaginario para huir de una vida sórdida y acaba hundiéndose en la violencia.
La película, primera aparición en pantalla del Eamonn Owens, de 15 años, que intepreta a Francie, obtuvo el Oso de plata al mejor director en el Festival de Berlín. El año anterior, Neil Jordan había logrado el León de oro en Venecia por "Michael Collins" y el Oscar al mejor guión por "Juego de lágrimas".
Su décimo filme es una adaptación de una novela de su compatriota irlandés Patrick McCabe, que colaboró en el guión y hace una pequeña aparición en la película.
"Butcher boy" se desarrolla en un pequeño pueblo irlandés, en los años 60, y Neil Jordan confiesa que le trae recuerdos de infancia.
Francie juega a indios y vaqueros con su amigo Joe, su "hermano de sangre", mientras en su casa su madre, depresiva, intenta ahorcarse y su padre, alcohólico, toca la trompeta y mira la televisión.
Cuando sus padres se pelean, Francie se refugia en su mundo poblado de justicieros y héroes de tiras cómicas, soñando con una bomba atómica que acabe con todo. Un día, decide fugarse, pero a su regreso su madre se ha ahogado. El niño la emprende entonces contra su vecina y su hijo, acaba en un reformatorio regentado por curas.
El pequeño diablo se transforma en niño del coro y cambia a supermán por la virgen María, con lo que se gana los favores de los curas. Y muy especialmente de uno.
Para evitar un escándalo, Francie es puesto en libertad y vuelve a su pueblo natal, donde su padre, en un coma etílico, muere poco a poco.
Contratado como aprendiz de carnicero, tras la traición de su mejor amigo, a Francis no le queda nadie con quien hablar. El niño culpa de todos sus males a su vecina y decide vengarse, en una orgía de violencia.
La película está filmada a través de la mirada de Francie, que confunde el sueño y la realidad. Curiosamente, Eamonn Oweans, descubierto tras un casting de más de 2.000 jóvenes, es el vivo retrato del director, una bola de energía bruta y de pasión contenida.