México, 22 feb (EFE).- La celebración del Carnaval en México, una fiesta europea que llegó a México en el siglo XVI, se convirtió desde entonces en un sincretismo con las celebraciones prehispánicas existentes que festejaban el inicio del ciclo agrícola.
La investigadora mexicana de la Dirección de Estudios en Antropología Social del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Amparo Sevilla, dijo hoy que el carnaval es actualmente una de las fiestas de mayor importancia para diversas etnias de México.
Según Sevilla, las fiestas que empiezan la semana próxima en este país sólo son superadas en popularidad por las patronales de cada lugar y la del 12 de diciembre, dedicada a la Virgen de Guadalupe, patrona de México.
"La festividad tiene su origen en las tradiciones que llegaron a México en el siglo XVI y retoma elementos prehispánicos de los aztecas, como las danzas rituales a la Diosa de la Fertilidad, realizadas en fechas cercanas al Equinoccio de Primavera", puntualizó.
Una de las peculiaridades de México es la omnipresencia del personaje del Diablo, del que se burlan millones de mexicanos pero de gran arraigo en México.
"Se trata de un demonio, que puede ser benévolo o causar males, según el trato que reciba en esos días de veneración, como lo ratifican algunos estudios realizados en los estados de Puebla, Querétaro Hidalgo, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz, integrados en la región de la Huasteca", añadió la investigadora.
Pese a que algunas plazas carnavalescas conservan la fusión de elementos indígenas y europeos, hay zonas como los puertos marítimos de Veracruz y Mazatlán que han perdido prácticamente todos sus elementos originales.
"Lo más preocupante es que su difusión hace pensar que esta festividad consiste en un simple desfile", lamentó Sevilla, quien en el otro extremo coloca los carnavales de Pantepec, en el estado de Puebla, y el del Talachilco, en Veracruz.
En el primero, los pobladores otomíes se visten con las ropas de familiares fallecidos, mientras en el segundo las creencias de los tepehuas sobre la vida y la muerte se vinculan con los símbolos de la fertilidad.
"En ese sentido, los personajes recrean una boda, y las danzas hacen referencia a la nueva cosecha", añadió.
Otro de los más interesantes es el de Tlaxcala, donde hay danzas de raíz europea que llegaron a México en el siglo XVIII consistentes en bailes de parejas.
Muestras de la influencia española que perdura son la indumentaria compuesta por trajes de hombres barbados con ojos azules, mientras que las plumas de aves evocan elementos de origen prehispánico. EFE
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