Washington, 11 abr (EFE).- Un batallón del nuevo ejército iraquí se negó a luchar con EEUU contra los insurgentes en Faluya, reconoció hoy el teniente general Richard Sánchez, comandante de las fuerzas de la coalición en Irak.
"Este ejemplo específico ha puesto de manifiesto de hecho algunos desafíos significativos en algunas de las estructuras de la fuerza de seguridad iraquí que han sido establecidas en los últimos seis meses", dijo Sánchez desde Bagdad en una entrevista con el canal de televisión estadounidense "NBC".
Los mandos militares estadounidenses quisieron este lunes, por primera vez, incorporar a una fuerza del nuevo ejército iraquí, al que han entrenado en los últimos meses, a operaciones de combate junto a sus propio efectivos.
El segundo batallón del ejército iraquí se debía haber añadido a los marines que luchaban contra una rebelión en Faluya.
No obstante, de camino a esa ciudad suní, el batallón, compuesto por 620 soldados, fue atacado en un barrio chií de Bagdad, según dijo el general Paul Eaton al diario "The Washington Post".
El batallón decidió entonces regresar a su base en Taji, una ciudad al norte de la capital, según publicó hoy el diario.
"No nos alistamos para luchar contra iraquíes", dijeron los miembros del batallón a los militares estadounidenses, según Eaton.
Sánchez afirmó que las autoridades estadounidenses eran conscientes de que "existían algunos riesgos en formar fuerzas de seguridad rápidamente".
"También sabemos que va a llevarnos algún tiempo establecer fuerzas confiables que puedan aceptar la responsabilidad de la seguridad interna y externa del país", agregó.
Una fuente no identificada del ejército estadounidense afirmó a "The Washington Post" que "quizás entre un 20 y un 25 por ciento del ejército iraquí, la defensa civil, la policía y las otras fuerzas de seguridad han dimitido, se han pasado al enemigo o no han cumplido con sus deberes".
Preguntado hoy sobre este dato en una entrevista en la cadena de televisión "ABC", el administrador de EEUU en Irak, Paul Bremer, no lo negó. "Siempre hemos sabido que iba a haber algunas pruebas difíciles a medida que avanzamos", respondió.
Pero sí negó que las fuerzas iraquíes que han rehusado cooperar con EEUU sean una "proporción significativa" del número total y recordó que 350 policías iraquíes han muerto en el cumplimiento de su deber en los últimos meses.
En "NBC", Bremer afirmó que "una de las cosas que se han puesto de manifiesto esta semana es que de hecho todavía falta mucho trabajo por hacer, como ha apuntado el general Sánchez, para crear una fuerza de seguridad iraquí profesional".
Estados Unidos pretende "reconstituir esas fuerzas cuando esta crisis termine", informó Bremer.
El Gobierno estadounidense se niega a calificar la negativa del batallón iraquí a luchar en Faluya como un motín, pero aún así este incidente supone un revés para su estrategia de seguridad.
Su plan original era disminuir la presencia de tropas estadounidenses a medida que entrenaba a nuevas unidades iraquíes de la policía y el ejército que pudiesen tomar su lugar. EFE
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