Para los maestros japoneses, que son quienes perfeccionaron este arte proveniente de China, un bonsái digno de este nombre debe poseer del GEI, dicho de otra forma, todas sus partes deben armonizar para formar un conjunto bien proporcionado y placentero de mirar.
Las reglas se aplican a las raíces, al tronco y ramas de los árboles pero valen igualmente para la forma y dimensión de las macetas que los contienen.
La belleza en estos árboles no está dada únicamente por la edad; un árbol joven dotado de GEI puede tener más valor estético que un árbol viejo con formas mediocres.
Por lo tanto, bonsái es arte con horticultura. Conceptos artísticos como balance, proporción, línea y forma deben ser considerados y estar en armonía para su creación.
Una muestra de naturaleza
No los quiero desanimar y que piensen que la creación de un bonsái es muy difícil, al contrario, quiero que quede claro que un bonsái no es una planta en una maceta plana como literalmente quiere decir la palabra bonsái. Es una evocación de la naturaleza, y cumpliendo con ciertas reglas derivadas de la observación del comportamiento natural de los árboles, vamos a tratar de plasmar en cada uno de estos árboles en miniatura la belleza innata de cada especie, en un entorno dado.
Hay tantos estilos de bonsái como formas de árboles vemos en la naturaleza y van dados de acuerdo al movimiento de su tronco. Hay árboles rectos y formales, otros con el tronco sinuoso, inclinados, llevados por el viento, llorones, en cascada como los que vemos colgando de un risco, en forma de sombrilla, como el hermoso y corpulento guanacaste, con troncos desnudos de ramas y blanqueados simulando la acción de la lluvia, viento y arena.
El arte de la ilusión
El bonsái es el arte de la ilusión pues no es tan importante la edad que tiene el bonsái como la edad que representa.
La gente siempre pregunta por la edad que tiene un bonsái. Tengo un higuerón - Ficus retusa - de apenas unos meses de estar en entrenamiento y las personas se sorprenden cuando se les dice la edad de ese árbol como bonsái. Se puede decir, entonces, que los bonsáis tienen dos edades, la biológica y la edad de entrenamiento. Por supuesto que la suma de ambas en un bonsái bien logrado es ideal.
Esta ilusión de un árbol añoso se logra formando raíces fuertes de agarre en la base del tronco, el cual a su vez, debe ser grueso en la base e ir adelgazándose hacia el ápice o final del tronco. Sus primeras ramas deben ser más gruesas y fuertes mientras que las últimas, cercanas al ápice, deben ser más delgaditas y cortas. Lo mismo que las ramas más fuertes y pesadas deben estar horizontales o dirigidas hacia abajo como lo está cualquier rama pesada en árboles adultos.
Estas consideraciones básicas de diseño, a la hora de darle estilo al bonsái, las logramos fácilmente con la poda, el alambrado y el pasar del tiempo.
Con un buen material que ya tiene cierta edad biológica ganada podemos crear en poco tiempo un bonsái. Si no tenemos prisa, podemos hacer un bonsái a partir de semilla e ir moldeándolo poco a poco para darle un estilo y un tamaño determinado. Podemos emplear prácticamente cualquier especie de árbol o arbusto leñoso, de hoja, flor y fruto pequeño, para que sea proporcional a un árbol en miniatura. Por ejemplo cítricos como el Citrus mitis (calamondin) o la Murraya epxotica conocida como mirto extranjero, son ideales para bonsái pues además de su aromática flor de azahar dan un pequeño naranjito. Imagínese que desproporcionado sería un arbolito con una toronja!
Requiere esfuerzo
No es posible sembrar una semilla y, por arte de magia, obtener un bonsái. Cada uno de ellos es una creación individual y única que requiere de ciertos cuidados y mantenimiento.
Aproveche este fin de semana en el Inbio, Santo domingo de Heredia, la Segunda Exposición de bonsái de la Asociación costarricense de Bonsái, donde podrá admirar estos maravillosos árboles en miniatura. Podrá ver árboles en proceso de ser bonsái, otros totalmente dignos de llevar este nombre. Los hay en muchos estilos, en especies exóticas y nacionales ideales para este propósito. El costo de la entrada es de ¢1.000, niños ¢700 incluyendo la visita al parque.
Pregúntele a Laura
Quiero aprender a hacer bonsai, ¿cómo puedo empezar?
Es importante llevar un buen curso primero para recibir la orientación necesaria y aprender las destrezas de este arte.
En setiembre iniciaremos un curso para principiantes y otro curso intermedio para personas que quieren profundizar en los conocimientos del bonsái.