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El aroma del amor

Los afrodisíacos del nuevo milenio no están en los alimentos, sino en el perfume

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Con nuestra acostumbrada astucia de "reyes" del mundo animal, los humanos engañamos durante años a los insectos y otros animales. Aprovechamos para ello el descubrimiento, en 1959, de unas sustancias llamadas feromonas, emitidas por ellos para provocar una reacción en individuos del sexo opuesto, tendiente a perpetuar la reproducción de las especies.








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