Consultado por periodistas, Hallesleven rechazó especulaciones de medios de prensa acerca de que los cohetes, adquiridos en la extinta Unión Soviética en la década de 1980, podrían ser comprados por Venezuela si el partido Frente Sandinista (izquierda) ganara las elecciones del próximo 5 de noviembre.
"Los cohetes tierra-aire no están en venta, lo hemos dicho en reiteradas ocasiones. Son parte del sistema defensivo, de la defensa antiaérea de Nicaragua", enfatizó.
El alto jerarca militar reaccionó a versiones de una publicación local ligada al Partido Liberal (derecha), sobre el supuesto temor de funcionarios de la embajada de Estados Unidos de que los SAM-7 sean vendidos a Venezuela si el ex presidente sandinista Daniel Ortega (1985-1990) retornara al poder el próximo año.
Hallesleven recordó que el Ejército siempre mantuvo su posición de conservar unos 400 misiles antiaéreos en arsenal, y que incluso se opuso a la posibilidad de entregarlos a Estados Unidos a cambio de cooperación en el área militar.
Recientemente, diputados liberales en el Parlamento de Nicaragua aprobaron la destrucción de un último lote de 651 SAM-7 que el Ejército mantiene en sus bodegas.
Durante el año pasado, las fuerzas armadas eliminaron un total de 1.000 misiles tierra-aire, como un gesto unilateral de "buena voluntad" hacia los demás países de Centroamérica.
Aunque ha certificado que los cohetes se encuentran a buen resguardo, Estados Unidos ha presionado al gobierno nicaragense para que los destruya argumentando que constituyen un peligro pues podrían caer en manos de grupos terroristas.