Sin pensarlo dos veces, Diana y el resto de sus compañeras de octavo grado, se marcharon aquella mañana de sábado a la comunidad de Dos Cercas en Desamparados.
Durante varios fines de semana departieron con 128 pequeños del lugar. Allí dieron lecciones de cocina y manualidades; ayudaron en clases de recuperación, jugaron con los niños y platicaron sobre las virtudes y valores de la sociedad.
Como Diana y sus amigas, las alumnas de la secundaria del Colegio Iribó realizan año con año un servicio social cada seis meses. Las visitas a asilos de ancianos, orfanatos o a pintar escuelas son algunos de los trabajos.
Sin que sea una carga para las muchachas, el programa pretende, entre otras cosas, coadyuvar en la formación integral de las alumnas mediante el libre desarrollo de la solidaridad.
También busca la integración de los padres y los profesores en la acción social como una sola familia, y, por supuesto, colaborar con los más débiles.
Las adolescentes de sétimo, octavo y noveno años cumplen un total de 16 horas, y las del cuarto ciclo distribuyen su trabajo en 20 horas. Sin embargo, la mayor parte de ellas, por no decir todas, dedican más del tiempo exigido y lo hacen con verdadero placer.
"En mi caso, trabajé con el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y fue una experiencia increíble. Uno se encariña con todos los niños y aprende a valorar lo que se tiene. Por ejemplo, mi mejor amigo era Keneth, un niño ciego; de él aprendí el verdadero sentido de la vida", expresó Melania Lang, alumna de primer año.
Es un programa recíproco en el que ambas partes crecen una al lado de la otra, en un espacio donde se aprende a valorar a los demás y a uno mismo. Es el mejor lugar para ser auténtico.
Después de un agotador día, Diana y sus compañeras se despidieron de los niños, quienes, más que alumnos, son amigos. En compañía de sus madres, las muchachas subieron a los automóviles.
Por las ventanas, el movimiento de unas manos a punto de madurar les decía a aquellos ojos revoltosos que pronto se reunirían para continuar la aventura..., un verdadero ejemplo de solidaridad.