Por Montserrat Vendrell
Naciones Unidas, 27 ago (EFE).- Estados Unidos ha tomado cartas en el asunto de la reforma de la ONU con la intención de lograr que el debate se centre en la reestructuración del organismo mundial y aplazar para más adelante la discusión de otras cuestiones más polémicas.
Desde que asumió su cargo a principios de agosto, el embajador de EEUU ante la ONU, John Bolton, no ha desperdiciado ni un instante para promover la agenda política de Washington en Naciones Unidas.
Tras un breve período de acomodación, Bolton presentó esta semana el plan de enmiendas de EEUU al borrador del documento sobre la reforma, que los países miembros están negociando desde hace seis meses y que deberán adoptar en la cumbre de líderes mundiales, que se celebrará del 14 al 16 de septiembre.
"Queremos que nuestros puntos de vista sean conocidos, como están haciendo otros países. Esperamos que el documento resultante sea enérgico", señaló Bolton.
En una carta dirigida a los otros Estados de la ONU, Bolton les urgió a acelerar las negociaciones y buscar alternativas, entre ellas, reducir drásticamente la longitud del documento, actualmente de 38 páginas, para que se pueda alcanzar un consenso con rapidez.
Washington ha propuesto más de 700 enmiendas al borrador, pero más que cambios, lo que ha sugerido es suprimir planteamientos incómodos para sus políticas como es la financiación al desarrollo, el cambio climático, el desarme nuclear o la justicia internacional, para centrarse sólo en la reforma estricta de la ONU.
"La negociación debe girar en torno a la reforma de las Naciones Unidas y no sobre otros asuntos, lo que nos llevaría mucho tiempo discutir" declaró el portavoz de la misión de EEUU ante la ONU, Rick Grenell.
"Estados Unidos se quiere asegurar de que todos los compromisos que se adquieran en el documento, podamos cumplirlos", agregó.
De este modo, afirmó que los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la protección a civiles, así como otros aspectos importantes merecerían documentos a parte pero con un debate previo de mayor intensidad.
Muchos países ya han mostrado su descontento por la propuesta de EEUU de eliminar apartados importantes sobre el desarrollo, especialmente porque el secretario general, Kofi Annan, convocó la cumbre de septiembre para pasar revista a los Objetivos de Desarrollo del Milenio adoptados hace cinco años.
El enfoque estadounidense pasa por eliminar cualquier calendario para la financiación y asistencia oficial al desarrollo y prefiere centrar la atención en el llamado "Consenso de Monterrey", concretamente sobre reformas de libre mercado, mayor transparencia de los gobiernos y compromisos concretos a cambio de asistencia y reducción de la deuda.
Otros intereses de Washington sobre la reforma están relacionados con poner freno a la burocracia de la ONU, establecer un fondo para la democracia, crear un Consejo de Derechos Humanos que sustituya la actual Comisión de Ginebra y lanzar su propia iniciativa para evitar la transferencia de armas de destrucción masiva, así como medidas más contundentes contra el terrorismo.
Fuentes cercanas a la negociación dijeron que si EEUU se hace con las riendas de la reforma de la ONU, el borrador de documento estará amenazado de jaque, por lo que puede tener un efecto negativo en la tan anunciada cumbre de septiembre, en la que se espera la participación de 175 jefes de Estado y de Gobierno.
Sin embargo, la portavoz de la ONU, Marie Okabe, manifestó que el secretario general, Kofi Annan, se mantiene "optimista", aunque insistió en que "está en las manos de los Estados miembros alcanzar un acuerdo sobre la reforma".
EEUU, que aporta una cuarta parte del presupuesto de la ONU, se encuentra en estos momentos en una buena posición para exigir, pues la credibilidad del organismo internacional se ha debilitado por los sucesivos escándalos, entre ellos, el caso de corrupción en el programa humanitario para Irak "Petróleo por alimentos".
Si embargo, la ONU, que cumple 60 años, está formada por 190 países más, que decidirán si sucumben a las intenciones de Washington y aceptan un documento descafeinado, en el que se alcance un consenso mínimo en temas muy generales.
Según declaró a EFE el presidente de la próxima Asamblea General, el gabonés Jan Ping, el borrador de la reforma podría estar ya listo el próximo 2 de septiembre. EFE
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