Por Sobhi Haddad
Bagdad, 22 may (EFE).- El mando militar estadounidense insistió hoy en que el clérigo rebelde Muqtada Al-Sadr debe disolver su milicia y entregarse, como condición para poner fin a las operaciones del Ejército de EEUU en el frente chií, en el sur de Irak.
El portavoz militar norteamericano, general Mark Kimmit, desmentía así unas afirmaciones de fuentes chiíes acerca de una supuesta retirada de las tropas de EEUU de la ciudad de Kerbala, a unos 130 kilómetros de Bagdad, donde hoy no se registraron combates.
Kimmit, en una conferencia de prensa en Bagdad, también rechazó informaciones procedentes del frente chií, según las cuales se ha alcanzado un acuerdo para el cese de las hostilidades entre el Ejército de Al Mahdi, creado por Al Sadr, y las fuerzas de EEUU.
El portavoz de Al-Sadr en Nayaf, Qais al Jazali, dijo que la milicia del clérigo rebelde pondrá fin a su presencia en las ciudades que acogen santuarios chiíes si el Ejército norteamericano hace lo mismo.
"He escuchado estas informaciones...No sabemos nada de que se está produciendo ninguna retirada en Kerbala", dio el general norteamericano.
"Hemos tomado nuevas posiciones dentro de la ciudad. Eso no quiere decir retirada", explicó.
Por su parte, el portavoz de la Autoridad Provisional de la Coalición (CPA), Dan Senor, afirmó que "no hemos mantenido ningún contacto con Al-Sadr, y no se puede alcanzar ninguna tregua hasta que se entregue".
Recordó que el clérigo rebelde "esta acusado de haber cometido crímenes, incluido el asesinato de otro líder chií", en alusión a Abdulmayid Al Joi, apuñalado hasta la muerte en abril del año pasado en Nayaf.
Las afirmaciones chiíes y el desmentido estadounidense se producen pocos días después de que la máxima autoridad religiosa chií, el gran ayatolá Ali Sistani, instara a las partes beligerantes a abandonar las ciudades santas para esa comunidad, mayoritaria en Irak.
"Respetamos los santuarios, pero seguiremos persiguiendo a la milicia de Al Sadr incluso hasta después del 30 de junio", fecha prevista para el traspaso de poder a los iraquíes, recalcó Senor.
Al-Sad se refugió en la ciudad de Nayaf después de que el mando militar de EEUU anunciara que lo quiere "vivo o muerto", y ayer instó a sus seguidores a proseguir la lucha contra la coalición ocupante en Irak, incluso si él muere.
En Nayaf, a 170 kilómetros al sur de la capital, varios testigos informaron, por otro lado, de que nuevos combates se registraron hoy en Nayaf entre milicianos chiíes y tropas estadounidenses, aunque sin precisar si hubo víctimas.
Mientras tanto, Bagdad vivió hoy una jornada de violencia, con la muerte de cinco personas y una viandante en un nuevo atentado con coche bomba perpetrado cerca de la casa del subsecretario del Ministerio del Interior, Abdul-Jabar Yusef al Shejli.
En el atentado, ocho personas resultaron heridas, entre ellas el propio Al Shejli, uno de los tres viceministros de Interior y miembro destacado del partido de "Al Dawa", principal grupo político chií de Irak.
Este ataque se produjo pocas horas después de que insurgentes iraquíes hicieran explotar una bomba de fabricación casera al paso de una patrulla militar norteamericana en un barrio del sur de Bagdad, ataque que causó la muerte de un soldado estadounidense y heridas graves a otros tres.
También, dos soldados de EEUU resultaron heridos en un ataque con morteros contra la llamada "zona verde", en el centro de la capital, donde se encuentra la sede de la CPA, según anunció el mando militar norteamericano.
Al menos 570 militares de EEUU han perdido la vida en acciones de combate en Irak desde el comienzo de la guerra y posterior invasión del país en marzo del año pasado. EFE
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