Washington, 22 abr (EFE).- Las autoridades sanitarias de EEUU alertó hoy a las personas que viajen desde y hacia Toronto (Canadá) de los riesgos de contraer la neumonía atípica, pero pidieron "calma" mientras se intenta controlar la enfermedad.
"La detección de los casos es extremadamente importante", dijo en conferencia de prensa la directora del Centro de Control de Enfermedades (CDC), Julie Gerberding, quien señaló que "por eso hemos avisado a todas las personas que viajen hacia China, Hong Kong, Singapur, Vietnam y Toronto".
Hasta el momento en EEUU se han detectado 39 casos de posible Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (conocido por su sigla en inglés como SARS) sin víctimas mortales, por lo cual Gerberding aconsejó a los estadounidenses que "mantengan la calma".
Estados Unidos ha emitido un "aviso para viajeros" hacia China, Hong Kong, Singapur y Vietnam, que aconseja a las personas que no viajen a esos sitios, donde han ocurrido la mayoría de los casos del SARS, a menos que sea muy necesario.
Una alerta en cambio, como la emitida en relación con Toronto, simplemente advierte a los viajeros acerca de la presencia del mal y las precauciones que pueden tomar.
Esta alerta sobre los viajes de y desde Toronto, explicó Gerberding, se difundirá en aeropuertos y en los medios de transporte terrestre, además de los puestos de cruce de fronteras.
La provincia de Ontario (en la que está Toronto) acumula 259 de los 316 casos de SARS en Canadá, y la ciudad ha registrado los 14 muertos ocurridos en el vecino país por la enfermedad.
Las principales vías de transporte de pasajeros son los puentes en las ciudades de Detroit (Michigan) y Buffalo (Nueva York).
"Para la contención del mal hemos adoptado medidas de control de los contactos personales y el seguimiento hasta por 10 días de personas que puedan haber estado expuestas a SARS", dijo Gerberding.
La funcionaria explicó que las señales tempranas de la neumonía atípica incluye fiebre de más de 40 grados centígrados, tos seca, escalofríos, dolores de cabeza y dolores musculares, dificultades respiratorias y, en algunos casos, diarrea.
"No tenemos capacidad para predecir hacia dónde o cómo irá" la propagación de este mal, señaló Gerberding, quien reconoció que "tampoco tenemos información alguna que indique que un tratamiento en particular sea eficaz". EFE
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