
"Moriré como los toreros: en el ruedo", expresó don Arnoldo Herrera el 5 de junio de 1992 con ocasión de la fiesta de sus 69 años. Niños, niñas, adolescentes y todos quienes disfrutan y aman el arte se quedaron ayer un poco solos.
Fundador del Colegio Castella y responsable de la formación artística de miles de niños costarricenses, Herrera dejó de existir ayer en su casa de habitación, a las 12:30 p.m., víctima de un paro cardíaco. Tenía 73 años.
Nació en Cartago el 6 de junio de 1923. Fue el primero de 10 hijos, del hogar formado por Mariano Herrera, compositor y maestro de escuela, y Catalina González.
De su padre heredó el gusto musical y la vocación docente. Su madre sembró en él la idea de fundar un centro para la música. "Cuando seas grande, vas a fundar una escuela para chiquillos como vos", recordaba en varias ocasiones don Arnoldo.
Sueño hecho realidad
El sueño se hizo realidad en 1953. A partir de esa fecha el Colegio Castella fue la tierra fértil en la que germinaron las semillas de miles de niños y jóvenes artistas. En 1992 su vida educativa y aporte a la cultura fue reconocida con el Premio Nacional de Cultura Magón.
Durante 43 años el Castella fue su lugar de sueños. Se entregó, hasta el último día de su vida, a la pasión de enseñar. Como afirmó ayer su hijo Sergio Herrera, asistió a todas las reuniones de principio de curso.
"Todo lo dejó bien ordenado. Murió mientras dormía, de una manera bastante tranquila."
Ayer fue velado en la capilla de Jardines del Recuerdo, en barrio Don Bosco. Hoy su cuerpo se encuentra en el Teatro Castella. Mañana será sepultado en Jardines del Recuerdo, en hora que se avisará oportunamente.
Don Arnoldo se casó dos veces. Del primer matrimonio le sobreviven sus hijos Alejandro, María Felicia y Arnoldo Herrera Vargas. De sus segundas nupcias, su esposa, María Eliethe Ulloa, y sus hijos Angel Francisco, Leonora, Sergio y Mauricio Herrera Ulloa.