Eduardo Pistón Velásquez Velásquez siempre se mostró muy orgulloso de haber sentado las bases de una familia de deportistas, que fue toda una institución en Puntarenas y en el futbol costarricense.
Cuatro de sus seis hijos jugaron el balompié federado y recibieron consejos de su progenitor. Estos Pistones son Tomás Eduardo, Carlos Alberto, Rolando Antonio y Javier Francisco, mientras que Luis Guillermo y Liliana María nunca practicaron un deporte federado.
Pistón padre falleció ayer a la 1 a. m., por un paro respiratorio, a los 71 años de edad. Nació en Puntarenas, el 6 de diciembre de 1934.
Actuó como zaguero izquierdo a partir de 1958 con el Asturias, Los Ángeles y Puntarenas FC. Con este club ascendió a la Primera en 1964 y marcó época junto a Mike Aguirre, Patona Bosques, Gata Cabrales, Culito Mendoza, Pelón Martínez, Lepanteño Moraga y Didier Gutiérrez, entre otros. Se retiró en 1971 por una lesión en una rodilla.
No tuvo la fortuna de ser seleccionado como sus hijos Tomás (jugó la Olimpiada Moscú 80), Carlos (Copa de Oro 1991) y Rolando (mundialista juvenil en Arabia 1989).
El apodo de Pistón se lo pusieron cuando era mecánico de barcos, en los años 50. Desde 1970 se dedicó ocho años a la pesca de atún con una compañía estadounidense, que le permitió conocer, en Asia y Oceanía, las islas Samoa, Filipinas, Australia, Japón y Nueva Zelanda.
Después laboró como maquinista en la remolcadora del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico, en Caldera, hasta que se pensionó hace 10 años. Vivía en el barrio El Carmen de Puntarenas.
Será sepultado hoy, a las 10 a. m., en el cementerio de Chacarita.