Los Ángeles. EFE. El mundo de la animación está de luto por la muerte del legendario Ed Benedict, diseñador de personajes cuya mano dio forma a la barriga de Pedro Picapiedra y al resto de su familia en The Flintstones.
Benedict falleció el lunes a los 94 años mientras dormía, según confirmó ayer Amid Amidi, portavoz de la familia, en el foro de animación cartoonbrew.com.
El trabajo de Benedict le ganó un lugar destacado entre los grandes del mundo de la animación aunque su obra estuvo concentrada en el campo de la televisión siempre vista como la hermana menor del género.
Como muchos otros, comenzó en los estudios Disney en 1930 pero su estilo más anárquico pronto le llevó a trabajar con otros pioneros en este campo como Walter Lanz, creador del Pájaro Loco.
También trabajó junto a Tex Avery en numerosos cortometrajes de Droopy , el perro de cara triste eternamente feliz. Sin embargo, fueron sus conocimientos en el campo de la animación para publicidad los que le dieron ese toque personal con el que haría escuela.
“El me enseñó a dibujar. Nunca lo supo pero me pasé mi infancia delante de la televisión dibujando sus personajes. Tenía 9 años”, confesó como homenaje el animador John Kricfalusi, autor de la popular serie de televisión Ren & Stimpy.
Fue un estilo que años antes captó la atención de Bill Hanna y Joe Barbera, fundadores de los estudios Hanna Barbera para los que Benedict diseñó personajes tan populares como el oso Yogi, Huckleberry Hound, Quick Draw McGraw ( Tiroloco McGraw ) o The Flintstones (Los Picapiedra) , entre otros.
“No es ninguna exageración decir que una gran parte del éxito de Hanna-Barbera en sus series para televisión se debe al atractivo y el humor presente en los diseños de Benedict”, asegura Amidi.
La muerte de Benedict coincide con el mejor de los recordatorios con la edición en DVD de la sexta y última temporada de Los Picapiedra, una serie también conocida como la precursora de la más reciente, Los Simpsons.
Benedict será incinerado sin ningún servicio religioso y sus cenizas esparcidas por la bahía de Carmel, localidad costera de California donde vivía y donde también fueron esparcidas las cenizas de su esposa, Alice.