Honolulú (EEUU), 7 dic (EFE).- Los ecos de los conflictos de Irak y Afganistán resonaron hoy en la conmemoración del 63 aniversario del ataque japonés contra la base naval de Pearl Harbor (Hawai), que significó la entrada de a EEUU en la II Guerra Mundial.
El jefe de la base de Pearl Harbor, capitán de navío Ron Cox, dijo que los hombres como Thomas Molay, un marino que participó en la batalla, "estuvieron presentes y dieron un paso adelante cuando llegó les llamó el deber".
Cox añadió que en lugares como Irak y Afganistán "una nueva generación (de militares estadounidenses) ha dado un paso adelante".
A las 7.55 hora local (hora en que comenzó el ataque) se realizó una celebración en el monumento al acorazado "Arizona", a la asistieron unos mil supervivientes de la batalla, familiares e invitados.
En el ataque murieron 2.390 estadounidenses, la mayoría de ellos marinos que quedaron atrapados dentro de dos acorazados hundidos, el "Arizona" y el "Oklahoma".
"La historia de este día debe ser repetida, no sólo para recordar la amenaza y la destrucción, sino que es importante recordar la resistencia y el espíritu indómito del pueblo estadounidense", dijo el senador Daniel Inouye (Hawai).
Inouye, de origen japonés y quien perdió un brazo en la II Guerra Mundial a los 17 años, señaló que, en el día de hoy EEUU afronta "las voces inquietantes del odio y las acciones sin escrúpulos del terrorismo, que buscan amedrentarnos".
Otra ceremonia más íntima fue la colocación de las cenizas de Molay, fallecido en febrero pasado a los 80 años, en los restos del "Utah", otro de los buques naufragados.
Molay pidió que sus restos fueran colocados allí para reposar así junto con sus compañeros.
Un grupo de buceadores de la Armada colocó la urna en el oxidado montón de metal, mientras en el muelle más cercano se disparaban salvas de ordenanza. EFE
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