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Duro y directo

Greivin Moya habla claro sobre las debilidades del periodismo actual

Por esas cosas de la vida, a Greivin Moya Carpio un suceso lo llevó a los sucesos en la televisión. Un amigo y compañero suyo de la Universidad le insistía para que hiciera una prueba en Notiséis, desaparecido espacio de noticias que se transmitía por canal 6.

Su amigo laboraba, entonces, en ese programa en el área de los sucesos y, en una de las coberturas, falleció trágicamente a causa de un accidente de tránsito.

¡Y fue a Greivin a quien llamaron para sustituirlo dos semanas después!

La anécdota la cuenta el periodista para responder la pregunta de rigor sobre sus inicios en la televisión.

Eso fue hace casi 20 años y, desde entonces, este fogoso cartaginés se desempeñó cubriendo la nota roja, tarea que lo llevó a estar presente de cuerpo entero, igual en incidentes menores como en magnos eventos: volcanes en erupción, invasiones militares y desastres aéreos, entre otros.

El trajín de muchas horas de trabajo extenuante, a veces de reportero y en otras fungiendo como coordinador de las ediciones de los noticiarios o en la producción y conducción de programas de reportajes, terminaron de forjar su carácter firme y exigente.

Una actitud entusiasta y positiva hacia el trabajo, así como su amplia experiencia, le imprimen en la actualidad su marca personal a RTN, el noticiario que comenzó a dirigir desde hace dos años en canal 13 bajo el nombre de TV Diario.

Teleguía quiso conocer un poco de su trayectoria y la opinión de Greivin Moya sobre el periodismo que se practica en el momento.

Con ese propósito lo visitamos recientemente en su oficina del Sinart, en donde nos atendió de manera afable y jovial.

¿Cómo evalúa Greivin Moya la evolución del periodismo durante las últimos dos décadas?

Me parece que ha perdido muchos contenidos, y principalmente el periodismo televisivo. Los noticiarios se han dedicado más a hacer un show, en el mal sentido de la palabra, en vez de ofrecer contenidos, orientar y darle a la gente información de servicio.

-¿Por qué ha ocurrido eso?

-No sé si la rapidez ha hecho que los periodistas piensen que hay que decir dos cosas, y con eso ya se hizo la nota.

La superficialidad se ha generado en muchos noticiarios porque, en vez de fortalecer los contenidos, se han quedado rezagados o han buscado otros temas: por ejemplo, un énfasis exacerbado a las notas de espectáculos y a otras cosas que si bien son importantes no deben predominar.

Yo creo que la gente debe ver en los noticiarios un reflejo de su comunidad, de lo que necesita en su entorno y en su vida.

-¿Qué les falta a los periodistas de ahora?

-Considero que falta mística y entrega en muchos periodistas que están en este medio televisivo para que los vean y no para hacer buenas informaciones.

Los egos se elevan mucho por la naturaleza del medio. Piensan que esto es como un espectáculo y se olvidan de que el compromiso es con el público y con la gente para que esté bien informada.

-¿Qué ve como algo positivo?

-Parece que hay una tendencia a volver a hacer un periodismo más de denuncia porque ha habido una crítica que se ha reflejado en los ratings de los noticiarios, originado porque la gente dice, "yo ya nos los veo porque no me dicen nada; solo me dicen que muñeco se cayó entre un hueco".

Creo que también el hecho de que algunos periódicos hayan vuelto a sacar informaciones de denuncia, investigación, de contenidos amplios y de información útil, ha presionado a los noticiarios para que no se queden rezagados.

-¿Cómo deber ser entonces en su criterio un noticiario televisivo?

-No debe ser rígido, sino más bien dinámico sin caer en el autobombo o en la cursilería para llamar la atención, porque siento que a la gente no le gusta eso.

A veces, con el fin de levantar el ego y la autoestima de las mismas personas que trabajan en un noticiario se felicitan de cosas que no necesitan felicitación y, si la merecen, deberían ser otras personas las que la hagan.

-¿Qué opina del periodista que es parte de la noticia?

-A mí me criticaban mucho porque me decían que yo quería ser protagonista y no era eso. Lo que sucede es que para aprovechar el recurso técnico que a partir de 1988 se tuvo en Telenoticias, se comenzó una nueva etapa porque había mucha posibilidad de llegar a muchos lugares y porque había muy buen equipo técnico.

Comenzaron a generarse cambios en las noticias para causar más impacto y se quería que la gente viera que nosotros estábamos en el lugar de los hechos.

Por ejemplo, el accidente de la avioneta en el Cerro Negro, allá por el año 1989, y que tuvo 21 víctimas mortales..., nosotros estuvimos a 500 metros del accidente en la montaña transmitiendo en vivo.

Además, teníamos jefes de redacción y dirección muy osados. La consigna era: "Es mejor pecar de acción que de omisión", y tal vez pudimos haber cometido errores por esa misma intensidad.

Eso sí, valorábamos, evaluábamos y estábamos en un constante refrescamiento para no desviarnos del objetivo de informar.

-Ahora bien, ¿Cómo inyectar eso a un espacio con las limitaciones de RTN?

(Se ríe) Esto es dificilísimo porque yo a veces quisiera volar, pero no puedo, porque no tengo recursos. Pero en esa misma medida, con lo poco que tenemos aquí tratamos de hacer las cosas lo mejor en la medida de las posibilidades.

Yo les digo (a los del personal) que no se adapten al ambiente y que más bien vayan más allá para ver hasta dónde pueden llegar y así tener resultados más satisfactorios.

-¿Cuál es su estrategia para competir con programas mucho más fuertes en recursos?

-Vamos por notas de mayor contenido. No podemos pelear por la actualidad con los otros, pero luchamos por dar un contenido más amplio de la noticia. Nuestra misión primordial es informar, e informar bien y con lo poquito que tengo, dar una información que satisfaga a la gente.

-¿Qué ha logrado Greivin en estos dos años en canal 13?

-He aprendido muchísimo de que a veces uno quisiera correr y no puede, entonces hay que ir más lento. He aprendido a valorar la escasez y que con cosas pocas se puede hacer mucho.

Aquí trabajamos con dos cámaras y dos carros, a veces carro y medio, para salir a hacer las notas de todos los días.

He tratado de ser consecuente con la idea de que los medios tienen un compromiso social y no debemos informar a lo loco.

-¿Ha calado eso en el público?

-Sí, yo siento que sí, la gente lo reconoce. Muchos empleados públicos ven nuestro programa porque representamos más a muchos sectores sociales que antes estaban desprotegidos.

Los maestros, los sindicatos, los gremios, las escuelas, la academia. Gente de todos esos sectores han visto que el noticiario les da "pelota" y creo que, en ese sentido, ha calado porque mucha gente me lo manifiesta.

-Es curioso que siendo usted sucesero ahora se limita un poco con eso en RTN?

Es que hay un falso concepto con eso. Ahora todo el mundo anda detrás de la policía cuando el concepto del suceso es cómo prevenir acciones. Entonces no es que no cubrimos sucesos, pero lo hacemos con una actitud de dar información de servicio para que la gente sepa sobre lugares de riesgo, para que la comunidad se organice. . .

Por ejemplo, lo sucedido en La Carpio no lo obviamos, pero más allá de mostrar a la gente volando piedras y a la policía gases, enfocamos que se trata de una comunidad abandonada por mucho tiempo y que tiene necesidades importantes por resolver.

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