Valladolid. El duelo entre actores que encarnan el español Francisco Rabal y el argentino Federico Luppi en Divertimento , del español José García Hernández, y la crítica a la corrupción política mexicana de La ley de Herodes , de Luis Estrada, centraron el miércoles el concurso en la Seminci de Valladolid.
La tercera y última película española seleccionada para la Sección Oficial de la Semana Internacional de Cine (Seminci) supone el debut en el largometraje de García Hernández, que hizo antes cuatro cortometrajes y diversos trabajos para publicidad y televisión.
En un único escenario, un viejo teatro prácticamente en ruinas, el Jofre de Ferrol (Galicia), donde se rodó, Divertimento con guión de Manuel Ortega arranca de la ambición de un veterano y popular actor de televisión, que encarna Federico Luppi, por hacerse con una obra de teatro que le otorgue prestigio como intérprete.
Rabal, un viejo actor retirado de las tablas hace 15 años, somete al candidato a una serie de pruebas tramposas para comprobar si es digno del personaje al que él se quedó enganchado hace mucho tiempo.
En una rueda de prensa posterior a la proyección, García Hernández explicó que para su primera película había buscado una historia que no fuera suya, un thriller cuyo objetivo es divertir y entretener.
El director presentó hoy también a concurso el cortometraje Lo básico , que al igual que Divertimento se desarrolla en un espacio cerrado, y aseguró que su interés por este tipo de escenarios viene de que en ellos los conflictos se pueden volver "bestiales".
Con Divertimento compitió en la Sección Oficial, la cinta mexicana La ley de Herodes , cuarto largometraje de Luis Estrada, quien da un tono de comedia a su crítica satírica sobre la corrupción política mexicana en la historia de un alcalde del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ambientada en los años 40 en una pequeña aldea.
El público del certamen aplaudió la historia que protagoniza Juan Vargas (interpretado por Damián Alcázar), quien llega a su nuevo destino con el ánimo de trasladar allí los principios de modernidad y justicia social que pretende encarnar el PRI, y termina convertido en un canalla, que hace suya la ley de Herodes: "O te chingas o te jodes".
El apartado competitivo se completó con la proyección de Requiem for a dream ( Réquiem por un sueño ), segunda entrega del director de Pi , en la que el estadounidense Darren Aronofsky presenta un grupo de personajes atrapados entre la desesperación y la adicción a la heroína, a la televisión y al café.