Río de Janeiro. El polémico cantante Axl Rose, una de las mayores atracciones del festival Rock In Río, admitió que la antigua formación de Guns N'Roses fue "destruida por las drogas".
La banda, que se disolvió hace siete años, marcó el rock pesado en los inicios de los años 90 y, "reconstruida" por Rose, sumergió en un auténtico delirio a las 200.000 personas que asistieron, hace una semana, a la tercera jornada del Rock In Río.
En una conversación con jóvenes, que finalmente consiguieron una breve charla con su ídolo en la piscina de un hotel, Rose admitió que los excesos con las drogas acabaron tornando insoportable el ambiente entre los integrantes de la antigua banda.
"Son cosas que tengo guardadas hace ocho años y ya es hora de hablar de eso", dijo el chico malo del rock.
Mala nota
Según Rose, el mayor responsable de esos excesos con las drogas era el guitarrista Slash, un ídolo de los seguidores del heavy metal en los años 90.
"Nada que hablase de felicidad y amor tenía ningún sentido para Slash" que, en opinión de Rose, había perdido "el sentido de la vida" por la heroína y el alcohol.
Rose afirmó que la hospitalización de Slash por una sobredosis de heroína en 1992 marcó el fin de la antigua banda.
"Fue el final. Después de eso, nada se podía hacer", dijo en una intimista conversación con algunos seguidores presenciada por unos pocos periodistas brasileños.
En esa charla, el líder del nuevo Guns N'Roses adelantó que su próximo disco tendrá un total de 18 canciones, una de ellas dedicada a la memoria de John Lennon y otra que hablará contra el abuso sexual que sufren los menores, algo que él mismo padeció de niño, a manos de su padrastro.