Parte de los 1.310 kilos de cocaína que la Policía de Control de Drogas (PCD) del Ministerio de Seguridad decomisó antenoche en Paso Canoas, frontera sur, oculta en el compartimiento falso de un furgón con placa salvadoreña, iba a ser distribuida en el trayecto entre Costa Rica y Guatemala.

Así lo reveló ayer ese cuerpo policial mediante un boletín de prensa en el que también se asegura que la droga provenía del cartel de Pereira, una organización que opera en el norte de Colombia y que sustituyó las actividades del desmembrado Cartel de Cali. (Véase nota aparte.)
Ayer en la mañana, la ministra de Seguridad Pública, Laura Chinchilla, confirmó a este diario que se trata de un nuevo golpe asestado a la llamada Conexión Guatemala. La acción de las autoridades contra esta conexión ha permitido -solo durante este año- la captura aproximadamente de cinco toneladas de cocaína y 12 conductores.
La funcionaria señaló que el hecho de que se trate en esta ocasión de un conductor salvadoreño y que el furgón tuviera placas de ese país, es probablemente un ardid para confundir a la policía.
Como resultado de la acción policial de antenoche, se detuvo al conductor salvadoreño Manuel González Castillo, de 30 años de edad, pasaporte 813750, quien ayer fue requerido por tráfico internacional de cocaína por el Juzgado de Instrucción de Corredores.
En el momento de su arresto, portaba una pistola de nueve milímetros, que le fue decomisada.
González fue trasladado a San José vía aérea, junto con la droga, luego de que en el citado despacho judicial prefirió guardar silencio sobre los cargos que se le atribuyen.
Este nuevo decomiso es el golpe más grande asestado al narcotráfico en la historia policial de nuestro país y ocurrió solo un mes y una semana después de que cayeron en poder de las autoridades ticas 1.000 kilos de cocaína en el mismo puesto fronterizo. Este hecho se produjo el 23 de setiembre anterior.
Peso delator
¿Por qué supone la policía que el furgón dejaría droga en el trayecto?
La policía lo sospecha así porque los paquetes con cocaína tenían pesos que sobrepasan el kilo generalmente usado por las organizaciones de traficantes.
Se determinó que unos 190 paquetes del total incautado estaban separados y con un peso distinto de otros 1.100 paquetes, de un kilo cada uno.
Además, se halló otro saco con diez paquetes separados con un peso de dos kilos cada uno.
Uno de los oficiales que ha dirigido estos operativos dijo que existen posibilidades de que parte de esa droga se quedaría en nuestro país. Sin embargo, prefirió no ahondar en este aspecto.
La policía sí tiene claro que el destino final del grueso del cargamento sería Estados Unidos.
De acuerdo con el informe de la PCD, la cocaína estaba oculta en un doble forro fabricado al fondo del contenedor, en un compartimiento de 70 centímetros de espesor.
Según la policía antidrogas, el dibujo de Piolín presuntamente identifica un cartel y laboratorio donde se prepara la droga, conocido como cartel de Pereira.
Maniobra con la placa
Según informes de las autoridades, el furgón conducido por González ingresó a Costa Rica -procedente de El Salvador- el 26 de octubre, rumbo al sur.
En esta ocasión transportaba el contenedor matrícula salvadoreña RE3114.
González ingresó a Panamá el 27 de octubre y, una vez que llegó a la capital panameña, cambió el contenedor por otro que ya tenía lista la droga en el falso compartimiento.
La policía asegura que el chofer le quitó la placa a la carreta inicial y se la puso a la que traía en su viaje de regreso con el alijo. Con esto se proponía burlar a la policía.
Un oficial que participó en el operativo dijo que, cuando el vehículo ingresó a suelo tico, observó a González nervioso, y fue este hecho el que despertó las sospechas.
Estas aumentaron luego que se midió la parte exterior del furgón y se determinó que medía más por fuera que por dentro; además se evidenció la existencia de unas compuertas con tornillos y agarraderas.
Con la intervención del juez, se procedió a revisar cuidadosamente el vehículo y se halló el cargamento.
Los paquetes estaban envueltos en sacos de yute y envueltos en plástico con la calcomanía de Piolín -personaje de una fábula infantil-; además portaban una leyenda con las siglas "SAM" debajo de algunas envolturas.
Casualmente, esta envoltura fue la misma que utilizaron los narcotraficantes cuando intentaron introducir por Paso Canoas 1.000 kilos de cocaína hacia Guatemala, el 23 de setiembre pasado, los cuales cayeron en manos de la policía.
Créditos. Esta información fue elaborada por los periodistas Adrián Meza Granados -enviado a Paso Canoas-, Rónald Moya, Irene Vizcaíno y Emilia Mora. También participaron los fotógrafos Mariano Matamoros -en la frontera sur- y Javier Lobo.
Desde el cartel de Pereira
Emilia Mora e Irene Vizcaino
Redactoras de La Nación
Con la captura o entrega de las cabezas de los carteles de la droga de Cali o Medellín, otros grupos se roban el show en el escenario del narcotráfico.
El cartel del Pereira u organización del Valle del Norte es una de esas nuevas fuerzas. Precisamente, los 1.310 kilos de cocaína decomisados la noche del jueves por la Policía de Control de Drogas (PCD), en la frontera sur del país, provenían de allí.
De acuerdo con un periodista del diario colombiano El Tiempo, consultado anoche por La Nación, este cartel ha asumido los espacios que dejó el de Cali e intenta extender su dominio en el departamento de Pereira, al centro del país.
Su fortaleza ahora está precisamente en los 12 municipios al norte de Cali.
"Se supone como uno de los carteles más violentos y se le responsabiliza de llenar de muertos el río Cauca", explicó.
Hasta el momento se ha identificado a 126 cabecillas y 72 testaferros. De los primeros, hay orden de captura contra los siguientes: Nelson Urrego, Dennis Gómez Patiño, Arturo de Jesús Herrera, Edgar Marroquín, Edgar de Jesús Fernández Agudelo y los hermanos Pablo y Roberto Rayo.
También se había tomado la medida contra Orlando Sánchez, quien se entregó a la Agencia de Lucha Antidrogas de los Estados Unidos (DEA).
La policía, además, lanzó una ofensiva contra el principal jefe de la mafia, Orlando Henao Montoya, que para la DEA y la Unión Europea es el capo de la narcomafia colombiana del momento. Esta dio frutos al lograr que se entregara hace mes y medio. Ahora la estrategia de las autoridades es obtener pruebas contra sus ayudantes.
Este grupo, agregó el periodista, integra el llamado Cartel del Valle del Norte o Pereira, cuya antigüedad es comparable a los de Cali o Medellín.
Con la pérdida de poder del primero, liderado por los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, el cartel de Pereira tomó sus rutas de tráfico.
Es decir, salen por el puerto de Buenaventura para sacar la droga hacia Panamá, luego a Centroamérica -pasando por Costa Rica-, México y, de ahí, a Estados Unidos. La otra salida es vía Venezuela hacia los mercados europeos.