Cuando despertó el brazo ya no estaba ahí. Este manco, igual que el de Lepanto, hizo de su carencia una ventaja y escribe con una mano la ingeniosa aventura de su vida.Ni pobrecito, ni superhéroe, solo es Douglas, el mismo de siempre; el que lavaba los carros de sus vecinos en Cartago, limpiaba ventanas y verjas para pagarse la cuota del gimnasio y ser lo que es hoy: el único discapacitado con un programa de ejercicios aeróbicos.
Después del accidente, en que perdió su brazo derecho, pudo ponerse una prótesis bioeléctrica, pero renunció a ella porque “sería un cuerpo extraño”. Raro, tal vez, pero Douglas está hecho de una madera diferente y afrontó su suerte con hidalguía.
A los 18 años era un entusiasta empírico del ejercicio aeróbico; estudió y se hizo profesional en esa disciplina. Llegó a estar al lado de las “figuras” de la televisión, en canal 7 y en el 13; pasó al canal 42 y de repente lo dejó todo; igual que abandonó su carrera de periodismo cuando solo le faltaba año y tres meses para graduarse.
“Es que me concentré en mis clases personales y en el gimnasio”, se justifica Douglas. Salió de ese ostracismo voluntario para montar
Si antes del accidente a Douglas le iba bien; ahora le va mejor. No tanto por el percance, sino por la vuelta de tuerca que le dio a su vida. “Veo todo con más tranquilidad, descanso, escucho música cristiana y eso me llena de paz y comprensión.”
Con la ayuda de Dios y de sus padres –Doña María del Rosario y don Saúl– tiene todo lo que quiere. Casero, hogareño, nunca ha tenido novia y no lo desvela formar un hogar; tampoco es parrandero y evita asistir a las fiestas de la farándula: “prefiero quedarme en mi casa y comer la comida de mamá.”
Tiene un anhelo particular: animar la Teletón. “Quiero dirigirme a todos los discapacitados para que colaboren y aporten, ojalá para un centro especializado”. Ya se le hará.
Mientras tanto él sigue con sus aeróbicos; tiene buena audiencia, recibe correos de felicitación donde le dicen que “se ve mejor en tele”; piensa ir más allá de un simple programa de ejercicios y ofrecerá consejos sobre nutrición y salud en general.
A esa hora, las ocho de la mañana, se echa un pulso con dos poderosos rivales –
-- ¿Le molesta que le digan manco?
--No. Los niños se asustan cuando me ven; les impresiona el brazo que me falta, pero me acerco a ellos y les enseño, los oriento, los aconsejo y les cuento del accidente.
-- ¿Cuándo ocurrió?
--Hará diez años, el 23 de noviembre, en un accidente de tránsito quedé aprisionado dentro de un taxi y debajo de un camión cargado con cilindros llenos con gas. Perdí el brazo derecho.
-- ¡Qué impresionante!
--¡Ay hermano! Lloro cada vez que me acuerdo. Me desperté después de la operación; me habían curado de otras heridas y cuando estiré los brazos vi que me faltaba uno y comencé a gritar. Un doctor me explicó pero yo solo gritaba, lloraba, llamaba a mis padres en fin... pensé que era un sueño.
--¿Es un pobrecito?
--Esa palabra no existe para mí. No quiero inspirar lástima; no permito que nadie me diga “pobrecito maje'”. Hago fila en el banco como todos. No me gusta ver indigentes tapados con cartones y decir “pobrecitos”. Hago oración por ellos.
-- ¿Por qué no usa prótesis?
--Tuve la posibilidad de ir a Colombia y que me pusieran una bioeléctrica, pero no quise. Soy el único discapacitado que imparte ejercicios aeróbicos; moriré sin mi brazo y no me hace falta uno artificial. Todo lo hago con la mano izquierda y para mí sería un cuerpo extraño.
-- ¿El percance frustró sus proyectos?
--Para nada, me dije bendito sea Dios, estoy con vida. Salía en televisión con Nany Sevilla; cuando ella llegó a visitarme al hospital fue un “boom”, me sentía como una estrella; gracias a ella es que tengo mi programa en Extra TV 42.
-- ¿Estar así lo acompleja?
-- Mi vida es el deporte. Ahora apoyo mucho a las personas que no se pueden levantar, tal vez porque perdieron un dedo o por otras razones. Imagínate, hace poco me llamó una muchacha que se quería suicidar porque estaba gorda. Es gente que se autodiscrimina.
-- ¿Cómo hizo para seguir en su trabajo?
--Yo era derecho y aprendí a usar la izquierda hasta para ir al baño; tuve que hacer muchas maniobras y ya son diez años de que me ocurrió esto y ya ve'salí adelante con la ayuda de Dios.
-- ¿Cuál es su límite?
-- Ninguno. A pesar del accidente me acomodé bien en la vida, me organicé y entendí que nadie tiene límites, por eso le puse así a mi programa:
-- ¿De qué vive?
--Por diversas razones terminé la secundaria en un instituto por madurez. Estuve estudiando periodismo pero lo dejé botado y me faltaban solo cuatro cuatrimestres. Ahora doy clases en gimnasios, otras personales y tengo mucho trabajo, tanto que debería hacer un alto para poder retomar lo que tengo pendiente.
-- ¿Le gusta el periodismo?
-- Adoro las cámaras. Mi programa va en crudo, cuesta mucho que lo editen y rara vez me equivoco. Me pidieron colaboración para un periódico de discapacitados. Ya llegará el momento en que me canse y pienso dedicarme a la profesión que quiero.
-- ¿Cómo descubrió el gusto por los ejercicios?
--Era alumno en un gimnasio en Cartago; entrenaba en el Tecnológico y el instructor me dijo que tenía carisma y flexibilidad para este tipo de actividad.
-- ¿Le costó estudiar?
-- Mi familia es muy humilde. A puro lavar carros, ventanas y verjas ahorré para matricularme en un gimnasio y el dueño me regaló la mitad de las mensualidades; yo puse el resto. Un día un entrenador faltó a la clase y todo el mundo pidió que yo la diera, así me tiré al ruedo. Empecé a los 18 años como un empírico y después me profesionalicé hasta obtener el título de entrenador personal.
-- ¿Eso fue antes del accidente?
-- Sí. Salía en tele con Nany Sevilla en
-- ¿Extra TV 42 le dio la oportunidad?
-- Ahí tuve una pequeña sección con Hany Arias en un programa tres veces a la semana; eran como cinco o seis minutos y me daba tiempo para algo pequeño pero el
-- ¿Por qué volvió?
-- Estaba escondido y la gerencia del canal me llamó para que tuviera mi propio “espacio”; ya cumplí un año. Es un programa normal, con buen
-- ¿Vive solo?
-- No, con mis padres. Estoy soltero. Nunca he tenido novia y soy muy aparte de eso. Tengo suerte con las mujeres, pero soy muy respetuoso con ellas. Llamo su atención, me hacen piropos a mis piernas, a mis nalgas, son muy directas, pero les sigo la corriente.
-- ¿Desea tener familia?
-- Hasta el momento no me ha pasado por la mente tener hijos, formar un hogar sería bonito, pero no me gustaría embarcarme todavía, quiero disfrutar mi vida y no complicarme.
-- ¿Es un aburrido?
-- No soy de andar metido en discotecas, fiestas, bares, cines, rara vez voy al cine o al teatro. Antes del accidente llegaba a las cuatro de la mañana a la casa, desde el viernes hasta el domingo. El lunes estaba cansado para dar clases. Ahora soy más casero y trabajador.
-- ¿El accidente lo cambió?
-- Yo quise cambiar; estar más enfocado en las cosas de Dios; veo la vida más tranquilo, hago cosas diferentes, reposo, escucho música cristiana y eso me llena de paz y comprensión. Muchas bendiciones llegaron a mi vida, no por el accidente, sino porque me sobrepuse.
-- ¿Qué desea hacer más adelante?
-- Ayudar a todas las personas que dependen de mí; ser un canal receptivo y poder motivarlos, aunque a veces hay gente que los consejos le entran por una oreja y le salen por la otra.
-- ¿Tiene éxito el programa?
-- A la hora en que estoy, ocho de la mañana, compito con
-- ¿Planea algún cambio?
-- En esto de los aeróbicos siempre hay innovaciones. Me gustaría tratar temas de nutrición, aconsejar a los televidentes sobre enfermedades y cómo enfrentarlas con el ejercicio físico.
-- ¿Gana bien?
-- Doy clases particulares. Cobro 25 dólares por hora y hay clientes que me contratan por un mes. Con el programa no me quejo, tampoco con los gimnasios. Tengo mucho trabajo.
-- ¿Es un vanidoso?
-- Sí. ¿A quién no le gusta estar bien?. Me gusta tener un buen aspecto. La gente me envidia, dice que tengo linda sonrisa, buen cuerpo, tengo carro, doy las mejores clases. Pero no es para tanto; más bien les digo que “le pongan” y pueden estar mejor que yo.
-- ¿Siente las intrigas?
-- Hay de todo y no te pueden ver bien. Es que ser discapacitado y estar subiendo'.. es ahí donde digo Dios dame serenidad, paz, humildad; no soy orgulloso como muchas personas que trabajan en la televisión. Quiero ser el Douglas de siempre.
-- ¿Algo le hará falta?
-- Tengo un sueño. Animar una Teletón. Que todo Costa Rica me vea y diga “Ese... es el muchacho de
-- ¿Hasta donde llegará?
-- Si Dios me abre las puertas quiero crecer como la espuma; nunca quedarme estancado. Soy una persona hiperactiva, me gusta innovar, cambiar. Que la gente diga ‘¡Que bueno, lo logró! Le falta un brazo y pudo’. Quiero que la gente se admire y siga mi ejemplo. Si puedo irme a otro país lo haré, si me pagan bien y vale la pena el trabajo.
-- ¿Algún defecto?
-- Quizá me estreso bastante, soy impulsivo, pierdo la paz y el buen humor. Eso está mal y hasta mami sale chupando; tiro la puerta, no quiero comer y necesito tomarme un té para que se me pase la chicha.
-- ¿A qué le teme?
-- A los temblores, me pongo histérico y me arrepiento de todos mis pecadillos.
-- ¿Cómo cuáles'?
Me fascinan los helados; todos los fines de semana me como un tarro.