Bogotá, 5 may (EFE).- Dolor e indignación recorren hoy Colombia tras el asesinato del gobernador del departamento de Antioquia, noroeste, Guillermo Gaviria Correa, y de su asesor en asuntos de paz, el ex ministro de Defensa Gilberto Echeverry Mejía.
Ambos, junto con siete militares secuestrados, fueron fusilados por guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), según la Fiscalía general, entidad que confirmó hoy el hallazgo de los cadáveres.
Gaviria y Echeverry, retenidos por las FARC desde el 21 de abril del año pasado, hacían parte de varias personalidades que están secuestradas y que ésta guerrilla pretende "canjear" por unos 500 rebeldes presos mediante un posible "intercambio humanitario" con el Gobierno.
El presidente del Congreso, Luis Alfredo Ramos, dijo que se trataba de una acción "terrible", que conmueve y que "hará que se replanteen en este país muchas cosas (...) y que avancemos a la paz y no a la violencia".
"Es un hecho que nos llama a una actitud de denuncia y de condena y un llamamiento al país para que no permita que se llegue a una decisión guerrerista de acciones armadas", dijo el sacerdote Darío Echeverry, miembro de una comisión oficial de contactos con los rebeldes, en medio del II Congreso de Reconciliación Nacional.
El ex presidente colombiano Alfonso López Michelsen (1974-1978) dijo sentirse muy afectado y se abstuvo de conceder declaraciones.
El también ex presidente colombiano Ernesto Samper (1994-1998), en cuyo gabinete ocupó la cartera de Defensa Echeverry Mejía, manifestó sentirse "conmovido y consternado" por ese hecho "que comprueba realmente que ésta situación tiene que cambiar".
Según Samper, esa situación "no puede seguir así por cuanto hemos llegado a niveles de violencia intolerables".
El ex candidato presidencial de izquierda Luis Eduardo Garzón señaló que se ha llegado a "una situación absolutamente insostenible" por la "degradación a la que ha llegado este conflicto".
Para el ex procurador general Jaime Bernal, el crimen es una acción "aberrante" y pidió no desmayar en los esfuerzos por lograr la reconciliación pese a los golpes bajos.
El senador Germán Vargas, que en diciembre pasado fue víctima de un atentado con un libro cargado con explosivos, presumiblemente enviado por las FARC, consideró que los guerrilleros de ese grupo son "una pandilla de asesinos".
Para Vargas "no queda más camino que rodear al Gobierno, al presidente, para recuperar el territorio" nacional de las manos de los rebeldes, y subrayó que los dos funcionarios y los militares "fueron fusilados" por las FARC.
El múltiple crimen se registró en un lugar conocido como La Encarnación, cerca del municipio de Urrao, a unos 500 kilómetros al noroeste de Bogotá.
Según algunas fuentes periodísticas, esos fusilamientos se produjeron tras los vuelos de varios helicópteros militares en la zona.
Hacia esa región viajaron el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, y los altos mandos militares, desde Cali, donde se encontraban en la apertura de trabajos de un batallón de alta montaña. EFE
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