Toronto. EFE Hot Docs, uno de los festivales de cine documental más importantes del mundo, comenzó ayer su duodécima edición, en la que se proyectarán 100 filmes de 23 países que constatan la renovada fortaleza de este género.
Hot Docs se ha beneficiado en los últimos años de la irrupción de los documentales entre el gran público, en parte por una serie de filmes controvertidos, como Farenheit 9/11 , y en parte por el cansancio por el cine de ficción.
El pasado verano se estrenaron alrededor de 12 documentales en cines norteamericanos, una auténtica victoria para filmes con presupuestos mínimos si se les compara con producciones de Hollywood.
Un año antes, en el 2003, solo llegaron seis documentales a los cines de Estados Unidos y Canadá.
Gran parte de este éxito a nivel popular se debe al cineasta estadounidense Michael Moore y a Farenheit 9/11 , su particular visión de la presidencia de George W. Bush, los atentados del 11 de setiembre del 2001 y la guerra en Iraq.
Farenheit 9/11 se convirtió en un éxito inmediato acompañado por una enorme polémica que sin duda ha ayudado al filme a recaudar más de $100 millones en las salas.
Renacimiento. La participación de Moore en el renacimiento del documental como género para el gran público se remonta a 1989, cuando realizó Roger and Me , el relato de los efectos de los cierres de plantas de la multinacional General Motors en su ciudad natal, Flint, en Michigan.
Y en el 2003, Moore confirmó la validez de la fórmula con Bowling for Columbine , otro controvertido filme sobre la cultura de las armas en Estados Unidos, que le valió ese año el Oscar al mejor documental.
La película costó $4 millones y generó $21,6 millones en las salas.
Por supuesto, el mundo del cine documental no se reduce a Moore, pero el cineasta estadounidense es uno de los mejores exponentes de su creciente éxito.
Las cifras de Hot Docs, el mayor festival de documentales de América del Norte, son también una buena muestra de esta vitalidad.
Si en el 2001 el festival recibió 1.203 documentales para considerar su aceptación, en esta edición la cifra ha aumentado hasta los 1.401. Igualmente, hace cinco años se exhibieron 70 documentales, mientras que este año serán 100.
El número de participantes -entre agentes, distribuidores, productores- también se ha disparado de los 1.346 en 2001 a más de 1.500 este año, entre los que hay entre 150 y 200 distribuidores y representantes de canales y cadenas internacionales de televisión.
El público que atiende a las proyecciones ha pasado de 20.000 personas a 37.000 en el 2004 y los ingresos generados por la venta de entradas han experimentado una subida proporcional. Pero a la sombra del Festival Internacional de Cine de Toronto, Hot Docs ha tenido que buscar su propio nicho.