Las imágenes de malabaristas, de payasos con grandes zapatos y de trapecistas que desafían la Ley de Gravedad se dibujan en la mente con solo ver la carpa azul con amarilla que está frente a La Sabana y que anuncia la presencia de un circo.
En las afueras de la entrada el letrero que dice “Circo de los hermanos Fuentes Gasca” hace que algo suene familiar; aunque esta es la primera vez que este circo visita Costa Rica, sus “hermanos mayores” han estado varias veces en el país, ya que –como su nombre lo indica– este pertenece a la compañía circense mexicana de los Fuentes Gasca, una de las más grandes del mundo.
Siguiendo el camino, tan solo a unos 15 metros después del espacio que alberga la venta de refrescos, palomitas y perros calientes, una especie de cortina marca el ingreso a la carpa que cobija la pista, en la que unas cuerdas sostienen una llamativa estructura metálica.
Puntualmente a las 5:30 p. m. una voz dio la bienvenida al público; el desvanecimiento de las luces y el tema musical del circo dieron paso a la presentación de las ocho bailarinas que marcaron el inicio del show .
La tensión aumentó en el segundo acto, cuando dos muchachos realizaron sus aplaudidas acrobacias en la estructura metálica de la que el público se cuestionaba para qué serviría y que resultó ser ni más ni menos que el péndulo de la muerte.
Pero un enérgico grito cambió el ambiente. Bajo una luz blanca apareció el payaso Mikie Maluende –la estrella de este circo– quien junto a su bien entrenada perrita Chiquilina hizo reír a los niños.
Luego dos muchachos vestidos con ajustados trajes color marfil hicieron sus acrobacias sobre una cama elástica hasta que –para alegría de los niños– regresó el payaso y se les unió para demostrar que tal como él, los artistas de circo generalmente aprenden a dominar casi todas las artes de la carpa.
Un baile realizado por siete muchachas fue el preámbulo de la presentación de Máximo y Mínimo, un bello percherón blanco y un caballo miniatura blanco con gris que llamaron la atención por su peculiar tamaño.
Después de este número, los artistas y los animales del circo dejaron por un momento de ser los protagonistas para que el público se convirtiera en el centro de atención. Y es que con la “ayuda” de Mikie seis personas pasaron a la pista para ser parte de la tercera intervención de este payaso, que esta vez puso su toque musical.
El humor de este payaso dio paso a la elegancia de los movimientos de una pareja que con su show con cintas cerró la primera parte del programa.
La segunda parte. Después de un intermedio en el que el público tuvo la posibilidad de tomarse fotos con Máximo o Mínimo, dos mujeres y tres hombres vestidos de rojo subieron una escalera para hacer de las suyas en el trapecio, donde deleitaron al público con el triple salto mortal.
Las demostraciones de habilidad circense continuaron, pero esta vez le llegó el turno a un hombre que, a varios metros del suelo, logró pararse de manos, equilibrarse y apoyar todo el peso de su cuerpo en tan solo uno de sus dedos.
La tensión nuevamente se tornó en risa cuando el payaso Mikie regresó a la pista acompañado por un “extraño animalito” que pronto cambió de apariencia y empezó a brincar en sus patas delanteras y traseras.
Luego, el público se llevó una gran sorpresa cuando un hombre de 85 centímetros de altura apareció en la pista y con la ayuda de unas cintas demostró su habilidad en la gimnasia olímpica.
Él es el panameño Enrique Miranda, quien tiene 26 años de edad y es uno de los hombres más pequeños del mundo.
El “baile” de más caballos miniatura –adquiridos en el rancho del charro Vicente Fernández– dio paso otra vez a Mikie, quien después de algunas bromas (ahora con un humor un poco más enfocado al entretenimiento de los adultos) terminó su presentación interpretando la trompeta.
Dos caras conocidas aparecieron después en la pista: eran los personajes de uno de los dibujos animados más conocidos de la televisión: Pedro Picapiedra y Pablo Mármol, a quienes se les unieron Vilma, Betty, Dino y 12 jóvenes más para bailar y cantar.
Así, con el rock and roll de Piedradura concluyó este espectáculo que fusiona música, acrobacias y actuación y que, viviéndolo de cerca, despierta la ilusión de los pequeños y captura la atención del niño que los adultos llevan dentro.
¿Quiere ir? El Circo de los hermanos Fuentes Gasca estará frente a La Sabana hasta el próximo 21 de enero.
De ahí partirá a Cartago, donde desde el 24 de este mes estará unas dos semanas “posiblemente detrás de la Iglesia de Guadalupe”, contó Ever Palomino, representante de este circo.
Él agregó que antes de partir para Suramérica, el Circo de los hermanos Fuentes Gasca ofrecerá su espectáculo en Pérez Zeledón, donde también estará dos semanas, aproximadamente.
Este circo tiene funciones todos los días: de lunes a viernes a las 5:30 p. m. y a las 8 p. m. y sábados y domingos a las 3 p. m., a las 5:30 p. m. y a las 8 p. m.
El costo de las entradas es de ¢10.000 (palco), ¢8.000 (luneta) y ¢5.000 (gradería).