Con la aventura prehistórica virtual Dinosaur ( Dinosaurio ), una de las películas más caras de la historia, Disney hizo ayer una espectacular entrada en la era del cine digital.
Dinosaur es una muy arriesgada apuesta del estudio, que desde hace más de seis décadas reina sin competencia en la animación tradicional.
La película, que fusiona prodigiosamente imágenes generadas por ordenador con imponentes paisajes reales filmados en California, Venezuela, Australia o Hawái, transporta a pequeños y grandes a un mundo hasta ahora inexplorado.
Ambientada hace 65 millones de años durante la era cretácea, Dinosaur narra las aventuras de un iguanodonte separado de su especie, que se cría con una familia de lémures en una paradisiaca isla.
"Es un festín para los ojos, un espectáculo prehistórico cuyas salvajes y exaltantes imágenes se infiltrarán en sus sueños", afirma el semanario Newsweek .
Para llevar a la pantalla este ambicioso proyecto fueron necesarios casi seis años de trabajo, un equipo de 900 personas, cientos de nuevos programas informáticos creados especialmente y 3,2 millones de horas de procesamiento de imágenes. Al final, todos los elementos de la película, que incluye más de 1.300 efectos especiales, ocupaban 70.000 CD-roms.
Evidentemente, este derroche de medios tiene un precio, y la factura final se estima en unos $200 millones (¢61.000 millones).
Dinosaur, dirigida por Ralph Zondag y Eric Leighton, coincide con un regreso de la 'dinomanía', siete años después de la primera fiebre desatada por el estreno de la película de Steven Spielberg, Parque jurásico.