"Estamos en guerra", exclamó el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, luego de los atentados en Nueva York y Washington y, desde entonces hace un año, para ser exactos los estadounidenses se han envuelto con la bandera de las barras y las estrellas, para sobrellevar la tragedia.
A partir de ese momento, quien pensaba que el patriotismo estadounidense se quedaba en el apoyo incondicional a la política de ataque al terrorismo en Afganistán, estaba equivocado.
Hoy, el amor a la patria envuelve todos los aspectos en los que se mueven los ciudadanos de Estados Unidos y, por eso, el deporte, la moda, la música y, en general, el estilo de vida americano, se tiñó de blanco, azul y rojo, con más fuerza que nunca.
Del mercadeo a la política
Según explica el sociólogo Axel Avilés, la ola nacionalista y de heroísmo debe presentarse desde dos vertientes. En un inicio, es cimentado en el capitalismo que aprovecha eventos sobresalientes y particulares para obtener ganancias económicas. De esta forma, los lanzamientos de naves espaciales, guerras y premios internacionales son algunos de los sucesos que disparan la venta de objetos relacionados con las situaciones. Gorras, camisetas, llaveros, afiches, libros y la misma tierra de la "zona 0" son solo algunos de los souvenirs que se venden con gran popularidad en aquel país.
Avilés agrega que este fenómeno resurge en momentos cuando se defiende el carácter político e ideológico de una nación. Así, este sentimiento pasa a ser una herramienta que busca el consenso para tomar decisiones de importancia nacional, desde incursiones militares hasta cambios en la política exterior.
El politólogo Rodolfo Cerdas, señala, por su parte, que este tipo de reacciones son propias del ser humano y que sobresalen especialmente después de una tragedia. "El nacionalismo en Estados Unidos es una reacción normal de una comunidad agredida, la cual estructura sus referentes culturales (la bandera, el himno, la ropa, etcétera.) para identificarse y defenderse de un agresor o enemigo", comenta Cerdas.
"Es como los hermanos que siempre pelean. Cuando alguien ajeno a ellos se mete con uno, todos se reúnen para reclamar y defender al golpeado", agrega.
Concluye argumentando que esta nueva ola de patriotismo es una consecuencia natural y primitiva del ser humano que, en el caso estadounidense, también se vale de las expresiones populares para la unión del país.
De todo para todos
A pesar de ser europeo, el diseñador alemán Escada , inspiró su última colección en la bandera norteamericana y sugiere para la primavera-verano, bikinis, faldas y trajes de cuero en blanco, azul y rojo.
Como es de esperarse, los ciudadanos más formales de Nueva York y Washington toman las cosas más en serio y, los 11 de cada mes, visten corbatas con los colores patrios. Mientras tanto, los más jóvenes vuelven a vestir las clásicas camisetas de "Yo amo Nueva York", para asistir a la escuela secundaria.
Por su lado, los comerciantes informales siguen haciendo su agosto con la venta de objetos relaciones con los trágicos hechos. Zapatos, paraguas, pulseras, paños, viseras y relojes grabados con la leyenda "Dios salve a América" son la compra de rigor, de los turistas que visitan Nueva York.
Pero, sin duda alguna, el recuerdo preferido de los visitantes es la estatua de los bomberos y policías (ahora héroes número uno de la nación) socorriendo a las víctimas, al pie de las Torres Gemelas, antes de los atentados sedes del Centro Mundial del Comercio.
Inspiración artística
Más recientemente, para sus nuevas producciones, la memoria de los caídos inspiró la producción de muchos artistas. Michael Jackson, Dave Matthews Band y el cantante de la banda irlandesa U2, Bono, dieron a conocer temas relacionados con los ataques. Bruce Springsteen, por su parte, hace de su más reciente disco The Rising , todo un homenaje para los fallecidos.
Y no son los únicos: otros músicos subieron el tono y, por medio de sus letras y sus tonadas, llevaron el orgullo patrio a las primeras posiciones de las listas de popularidad. "Y se arrepentirán de haberse metido con Estados Unidos de América, porque les daremos una patada en el trasero", reza el estribillo de la canción Cortesía de la Roja, Blanca y Azul (El estadounidense furioso) del cantante country Toby Keith.
Este tema celebra los bombardeos a Afganistán realizados por parte de las fuerzas aéreas de Estados Unidos, que causaron muchas reacciones a favor y en contra.
Pero los estadounidenses parecen también más inclinados que nunca a enarbolar esos símbolos de unidad durante los grandes eventos. Como un claro ejemplo, los juegos olímpicos de invierno, realizados el año pasado, en Salt Lake City, y la final del campeonato de futbol, más conocido como Super Bowl.
Además, las entregas más importantes de premios contaron con emotivos homenajes tanto para los cuerpos de rescate como para las víctimas. Los Video Music Awards , de la cadena internacional de música MTV; los ESPY, de la cadena internacional de deportes ESPN y los Oscar, del sétimo arte, tuvieron espacios reservados para los honores.
Otros, como los Grammys, fueron cancelados por respeto y por lo reciente de los acontecimientos.
Al final, como un año no es suficiente para olvidar a las 3.062 vidas perdidas en los atentados, la bandera estadounidense sigue en su tarea de abrazar la esperanza de un pueblo.