San José, 28 may (ACAN-EFE).- Las autoridades judiciales de Costa Rica dictaron hoy tres meses de prisión preventiva en contra del sacerdote católico Minor Calvo, acusado de ser uno de los presuntos autores intelectuales del asesinato del periodista colombiano Parmenio Medina.
Esta es la segunda ocasión en la que Calvo es apresado, pues en diciembre pasado había sido detenido. Sin embargo semanas después se le dejó en libertad.
El sacerdote fue arrestado nuevamente ayer, jueves, por el supuesto delito de coacción en contra de una de las testigos claves del caso, y por esta razón se le volvió a dictar prisión.
Al parecer Calvo habría hecho contacto con una testigo nicaragüense, esposa de uno de los supuestos autores materiales del crimen, y eso fue una violación a las condiciones bajo las que se le otorgó la libertad, explicaron hoy fuentes judiciales a ACAN-EFE.
La orden judicial se dictó en la madrugada de hoy a las 04.25 hora local (10.25 GMT), como una medida para evitar que Calvo interfiera con el proceso de investigación del homicidio.
Desde que fue detenido, Calvo ha permanecido en las celdas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de la provincia de Heredia, pero hoy será trasladado a la cárcel Gerardo Rodríguez, donde había estado preso anteriormente.
Además del religioso, la policía también detuvo ayer a dos abogados defensores de dos de los imputados por el crimen, a quienes también se les señala por coacción en contra de la misma testigo, pero que ya están en libertad.
Se trata de los abogados Alvaro Jiménez y Perla Cheves, defensores del empresario costarricense Omar Chaves, el otro presunto autor intelectual, y del nicaragüense Luis Aguirre, sospechoso de ser uno de los autores materiales del crimen.
Medina, de origen colombiano, fue asesinado a balazos en su auto en las cercanías de su casa, en Heredia, el 7 de julio del 2001.
Según la fiscalía, Calvo y Chaves, quien se encuentra en prisión, son los autores intelectuales del homicidio, en el que participaron al menos seis delincuentes de Costa Rica, Nicaragua y Colombia, quienes también se encuentran en prisión.
Meses antes de su muerte el periodista había recibido amenazas de muerte por las denuncias hechas en su programa radiofónico "La Patada", sobre el manejo irregular de dinero en una emisora católica llamada Radio María, propiedad de Chaves y Calvo. ACAN-EFE
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