Su pantalla despliega una imagen clara y detallada de órganos que con otro equipo sería imposible revisar.
Esa es la virtud del ultrasonido de alta densidad de imágenes HDI 5000 de la marca ATL, el cual emplean hospitales de Estados Unidos y Europa y que funciona en dos clínicas privadas del país.
El aporte que hace al diagnóstico es que proporciona imágenes de tejidos superficiales del cuerpo como músculos, tendones y piel.
"Otros ultrasonidos solo pueden reproducir imágenes de órganos en sitios más profundos como hígado, riñones, útero y ovarios", comentó Luis Fernando Chavarría, especialista en radiología e imágenes médicas.
Chavarría emplea el equipo en la Clínica de Ultrasonido y Radiología de Cartago. Otro modelo funciona en la Clínica Santa Rita, que se ubica en San José.
El equipo está especialmente diseñado para estudios de venas y arterias (sistema vascular), mediante imágenes tridimensionales.
"Esto permite observar la irrigación de la sangre de diferentes órganos como corazón, hígado y pulmones", amplió el radiólogo.
Además ofrece ventajas para el uso cardiológico.
"Se pueden detectar enfermedades en las paredes del corazón y sus válvulas", dijo Chavarría.
El ultrasonido funciona con ondas de sonido que permiten determinar la condición anatómica (forma) de los órganos.
Actualmente, la clínica en Cartago atiende a 20 pacientes diarios con el nuevo equipo.
Mirada interior
El modelo permite efectuar 14.000 millones de operaciones por segundo. Más de tres veces la capacidad de procesamiento de cualquier ultrasonido tradicional.
"El hecho de que la imagen sea tan clara mejora el diagnóstico. El aparato facilita la detección en pantalla de lesiones milimétricas en menor tiempo", comentó el radiólogo.
La máquina ajusta automáticamente miles de parámetros.
Si, por ejemplo, el especialista necesita pasar de explorar un músculo a revisar una arteria, con algunos comandos, el equipo calibra solo esa variable.
Los precios de este examen varían entre ¢15.000 y ¢100.000, dependiendo de la complejidad del mismo.