1578-1657
Nació en Folkestone, Kent. Tras graduarse en Cambridge en 1597, viajó a Padua para estudiar en su escuela de medicina, considerada la mejor de Europa, donde se graduó en 1602. De nuevo en Inglaterra ingresó al Royal College de Londres. En 1607, gracias a su matrimonio con la hija del médico personal del rey Jacobo I, ingresó como residente en el hospital de San Bartholomew, donde desarrolló la mayor parte de su carrera profesional.
En esa época, la teoría ortodoxa sobre la circulación sanguínea, heredada de Aristóteles y certificada por la entonces incuestionable autoridad de Galeno, comprendía un sistema arterial y otro venoso cuyo movimiento venía dado por la contracción de las paredes de dichos conductos; la sangre arterial se mezclaría con aire en la parte izquierda del corazón y, mediante unos orificios en la partición de dicho órgano, se uniría a la sangre venosa, cuyo origen situaban en el hígado.
En su libro de 1628, Harvey expuso un modelo esencialmente correcto de la circulación sanguínea, explicando el papel de las válvulas del corazón –aurículas y ventrículos– en los procesos de succión y bombeo de la sangre, y en el mecanismo de intercambio entre sangre “usada” (que llegaría al corazón por el sistema venoso) y sangre oxigenada (que se distribuiría por el cuerpo a través del sistema arterial). No mencionó el papel de los capilares, ya que no eran observables mediante los instrumentos ópticos de la época. Su tratado –que dedicó al rey Carlos I, de quien era médico personal–, aunque suscitó grandes polémicas, ha sido calificado como la obra más grande de la literatura médica.
Tras la derrota de los realistas y durante el Protectorado de Cromwell, Harvey fue víctima de hostigamientos; se trasladó entonces a Oxford, donde se dedicó a estudiar el desarrollo embriológico de los animales. Falleció en Londres.