Nació en Moscú, en un hogar de acendrada espiritualidad y pensamiento cristiano. En la Universidad siguió cursos de filosofía y ciencias; después estudió teología. En 1874 defendió con gran éxito en San Petersburgo la tesis Crisis de la filosofía occidental , manifestándose opuesto al positivismo dogmático y nihilista que predominaba en la ideología rusa. Para profundizar su conocimiento de la literatura mística, viajó a Londres y después a Egipto.
De nuevo en Rusia enseñó teología con fuerte inclinación al cristianismo en la Universidad de San Petersburgo, y en memorables conferencias amplió el ámbito de su metafísica, incluyendo todo el conjunto de problemas relacionados con la existencia humana. A la exposición de su filosofía religiosa dedicó las importantes obras Principios filosóficos del conocimiento integral, Lecturas sobre Dios-Humanidad y Crítica de los principios abstractos.
"Profundamente consciente de las responsabilidades morales propias de un filósofo, no se limitó a la actividad teórica y tendió también a la de carácter práctico, llevada a cabo como un verdadero apostolado, valeroso y extremadamente arduo", dice su biógrafo L. Ganchikov.
Por oponerse a la pena de muerte fue obligado a abandonar la cátedra. Afrontó el problema de la organización de la vida cristiana, de la posición de la ortodoxia rusa respecto a la cristiandad católica, y la solución de la dolorosa separación considerada por él meramente histórica de las iglesias, mediante una unidad mística y sacramental, en su obra Rusia y la Iglesia universal.
Retomada luego la actividad filosófica expuso su ética en Justificación del bien, Filosofía teorética y las famosas Tres conversaciones : En ellas dice que habrá de realizarse en el mundo la espiritualidad a través de una misteriosa teurgia en la que la verdad y la belleza aparecerán reveladas en el bien. De acuerdo con tal pensamiento, la vida se levantará del caos, y, por acción de la Divina Sabiduría (Sofía), nacerá un nuevo acuerdo existencial . Falleció en Trubeckoi.