1490 - 1547. Célebre poetisa italiana, la mujer a quien Miguel Ángel amó. Dama brillante y hermosa , fue admirada por muchos hombres ilustres y alabado por Miguel Ángel en poemas que, solo ellos, asegurarían su inmortalidad.
Nació en el castillo de Marino, cerca de Roma, en la ilustre familia Colonna, que remonta su origen al siglo XI y ha dado grandes personalidades a las letras , las armas y la Iglesia de Italia. Su padre, Fabricio, fue gran condestable del reino de Nápoles. Cuando tenía 17 años se casó en Ischia con Ferrante Francesco d'Avalos, marqués de Pescara, brillante capitán que contribuyó a la victoria de Pavía y sucumbió poco después. Durante un cautiverio que vivió en Ravenna, Pescara escribió a su esposa cartas que adquirieron celebridad; Brantome las califica de "diálogo de amor de audaz lenguaje".
La muerte del esposo tan apasionadamente amado produjo un inmenso dolor en Vittoria, que tenía entonces 35 años. A partir de entonces su consuelo consistió en escribir poemas, cuyo único tema es su amor por Pescara. Su inspiración, muy próxima a la de Petrarca, la profundidad de sentimientos, su sensibilidad y la pureza de estilo le valieron inmediatamente los mayores elogios. Sin saberlo ella, apareció una primera edición de sus versos en 1538.
Famosa en adelante con el sobrenombre de "Divina", repartió su vida entre una existencia brillante junto a ilustres amigos (Castiglione, el cardenal Bembo y Miguel Ángel) y frecuentes retiros en los conventos de Orvieto, Ferrara, Florencia y Luca. Su espíritu, vuelto hacia la vida contemplativa, la hizo interesarse por los movimientos religiosos de Europa, pero nunca se apartó de la fe católica.
Tenía 46 años cuando conoció a Miguel Ángel, entonces de 60 años . Las relaciones entre ellos fueron turbadas por la pasión que inspiró al gran artista, y que a veces ella fingió ignorar, aunque no hay duda de que la conmovían la admiración y ternura que éste le manifestaba. Aunque sentía por él respetuosa admiración , contestaba fríamente las largas cartas de él, para descorazonarlo. En los sonetos escritos para su amada, y de los cuales hay 5 que llevan el nombre de Vittoria, Miguel Ángel expresa su esperanza y sus sufrimientos. Ella se negó siempre a dejar esculpir su imagen y a posar para un cuadro suyo. No obstante, Maud-Jerold afirma que el artista trabajó en el fresco del Juicio Final con el espíritu impregnado de Vittoria, y que representó a la Virgen con los rasgos de ella, mientras se pintó a sí mismo con los de San Bartolomé. Animados de un mismo desprecio por las vanidades del mundo, la unión espiritual entre Vittoria y Miguel Angel fue estrecha hasta el final de su vida.