Su biógrafo dice: "Fue el mejor colorista de la primitiva escuela británica, rápido y fácil en la ejecución, digno y gracioso en la expresión, absolutamente fiel a la vida y la naturaleza y esencialmente inglés por su sentimiento". Por su técnica cercana al impresionismo, su obra ha sido revalorizada; pero su pintura en general está realizada más como un negocio que como un arte.
Nació en Sudbury. Desde niño mostró un gran talento artístico y por ello fue enviado a estudiar a Londres, donde se formó con el grabador francés H.F. Gravelot. Después de intentar en vano establecerse en dicha capital se trasladó a Ipswich y se presentó como retratista; tuvo éxito entre los círculos de comerciantes y terratenientes, para quienes realizó en muchas ocasiones retratos de busto y de medio cuerpo.
En 1759 se trasladó a Bath, ciudad balnearia frecuentada por la sociedad elegante de la época, y allí desarrolló su estilo personal consistente en retratos de cuerpo entero (poco habituales hasta entonces), ambientados sobre hermosos fondos de paisaje. El mismo reconoció que el paisaje era su verdadera pasión y que se dedicaba al retrato con un espíritu esencialmente profesional, es decir, para ganarse la vida. No obstante, le cabe el mérito de haber hecho compatible la realización de retratos con obras de otros géneros, incluido el paisaje.
Sus paisajes (cuadros y numerosos dibujos) parecen realistas porque están inspirados en lugares concretos, pero constituyen en realidad una transformación poética del dato real; entre los más conocidos se encuentran El abrevadero y Carreta para el mercado . Su vena creativa se manifestó también en las denominadas "fancy pictures" de tema campesino idealizado. A partir de 1774 trabajó en Londres, donde falleció.
Rival de Reynolds en la pintura de retratos, y de Richard Wilson en la de paisajes, fue uno de los 36 miembros originales de la Academia Real; pero en 1784 se sintió ofendido por la pobre puntuación otorgada a uno de sus cuadros y abandonó la Academia. Nunca más expuso sus obras.