Giovanni Pico della Mirandola, Conde de Concordia, (que tal era su nombre completo) nació en Mirandola. De inteligencia muy precoz y memoria prodigiosa, a los 14 años, cuando estudiaba Derecho canónico en Bolonia, escribió un compendio de las "Decretales"; recorrió luego varias universidades europeas, donde cursó Filosofía y Teología. Con la intención de entender la Cábala, el Corán, los Oráculos caldeos y los diálogos de Platón, estudió las lenguas griega, árabe, hebrea y caldea, y, en 1485, en contacto con el naturalismo de Averroes, concibió la creación de una obra monumental que reuniese, armonizándolas, todas las tradiciones culturales.
En 1486, en Roma, deseoso de iluminar los temas más importantes de la ciencia contemporánea, propuso 900 tesis sobre moral, dialéctica, filosofía, física, matemáticas y otras ramas culturales. Las 900 Conclusiones (con una soberbia introducción titulada De la dignidad del hombre ) debían ser discutidas por los doctos de todo el mundo, para que resultara de ello una paz filosófica universal entre las mentes más brillantes cultivadoras de todas las doctrinas y seguidoras de todas las confesiones religiosas. Mas habiendo entrado la Curia romana en sospecha acerca de la ortodoxia de tal actividad, suspendió la discusión y condenó las propuestas. El mismo Pico fue detenido y solo logró la libertad por intervención de Carlos VIII.
Aceptó entonces la invitación de Lorenzo de Médicis y se trasladó a Florencia, donde, profundizó sus estudios bíblicos, caldeos, cabalísticos y escribió una nueva obra, el Heptaplo , en la que analiza el relato del Génesis para penetrar su significado recóndito. En 1491 experimentó un profundo fervor religioso y renunció a sus bienes y a su parte del principado; dos años después logró ser de nuevo acogido en la Iglesia. Ingresó a la orden de los dominicos y vistió el hábito el mismo día en que murió. Dejó su hacienda al hospital de Santa María, y con la condición de no cederla a ningúnconvento legó su rica biblioteca a un particular.