1782 - 1840. Compositor y virtuoso italiano, considerado el más grande violinista de todos los tiempos; su lugar en la historia de la música no ha sido igualado. Llevó una vida llena de aventuras , lo que dio pie a que lo rodease todo género de leyendas: su técnica era tan asombrosa que muchos creyeron que había pactado con el diablo.
Su obra maestra son los Caprichos , 24 composiciones en forma de estudio. Compuso además varias sonatas, dos conciertos , seis cuartetos, Variaciones sobre la cuarta cuerda, Movimiento Perpetuo y diversas partituras para violín y guitarra, instrumento este último que dominó también con singular maestría .
Catherine Keegan dice: "Su extraordinario virtuosismo y su misteriosa y embrujada apariencia física dieron lugar a que se le atribuyeran poderes demoniacos. Mago del virtuosismo, sacó el mayor partido de su incomparable habilidad. Enriqueció la técnica del violín con toda clase de efectos, realizó el alarde de tocar una composición entera con solo una cuerda, e inventó nuevos estilos en el manejo del arco. Guardó celosamente los secretos de su técnica y solo permitió que se publicase un número muy reducido de sus composiciones".
Nació en Génova . De su padre recibió las primeras lecciones de violín y mandolina; después fue alumno de Servetto y de Costa. A los ocho años compuso su primera sonata y actuó en público frente a auditorios de su ciudad natal, Milán, Bolonia y Florencia. En Parma perfeccionó su arte con Rolla y tomó lecciones de armonía y contrapunto de Ghiretti. Tras conocer al violinista Kreutzer se dedicó, como él mismo dijo, a componer música difícil de ejecutar.
Rompió con la tutela de su padre y realizó algunas giras solo. Pero su vida era tan desordenada que a los 16 años perdió en el juego todo cuanto había ganado en los conciertos. De 1801 a 1804 vivió en Toscana como huésped de una dama acaudalada, de donde pasó a Lucca contratado como violinista y director de música de Elisa Baciocchi Bonaparte, en cuyo séquito permaneció hasta 1813.
En 1827 emprendió el primer viaje al extranjero; embelesó al público de Viena y similar éxito tuvo en Varsovia, Berlín y muchas otras ciudades alemanas. Se presentó en Francia por vez primera en 1831, y después en Inglaterra, Irlanda, Bélgica y Holanda. Retornó a Italia y en Parma recibió de María Luisa el nombramiento de miembro de la comisión musical de la corte; como tal, emprendió la reforma de la orquesta, lo que le ganó la animadversión de sus colegas. Marchó a Turín, Marsella y Génova, donde, debido a la tuberculosis que padecía, ofreció los que fueron sus últimos conciertos. En procura de salud viajó a Niza, y allí falleció.