1400 - 1464. Cardenal, reformador religioso y filósofo alemán; fue también matemático, físico, astrónomo y cosmógrafo. Promotor del Renacimiento y precursor del espíritu moderno, fue una de las personalidades más sobresalientes de la Iglesia. Vivió en un tiempo caracterizado por una profunda crisis de autoridad, divina y humana, pontifical e imperial, religiosa y moral. Con anterioridad a la reforma luterana, se opuso seriamente y aún con intransigencia a todas las causas de corrupción, inmoralidad, abusos, supersticiones, herejía e injusticias que ofuscaban la fe y las costumbres. Fue uno de los primeros en combatir el Islamismo, desde el punto de vista religiosodoctrinal. En filosofía, se opuso a los métodos y definiciones de Aristóteles y formuló los suyos propios en su obra maestra De la docta ignorancia , en la que analiza los poderes limitados de la mente humana.
Nació en Cusa, en familia humilde. Su nombre era Nicola Crypffs; la historia lo reconoce como el Cusano . Gracias a la ayuda de un protector pudo estudiar y en 1423 obtuvo la licenciatura en Derecho en la Universidad de Padua. Recibió las órdenes religiosas en 1432. Participó en el Concilio de Basilea, donde compartió al principio la tesis de la supremacía del Concilio sobre el poder pontificio. Mas al comprobar hacia dónde tendía la intención de algunos miembros del Concilio, hizo suya y defendió ardorosamente la tesis de la supremacía papal.
En 1437 viajó a Constantinopla para tratar el problema de la unión de la Iglesia griega con la latina, y cooperó eficazmente en el Concilio de Florencia, que sancionó dicha unión. El Papa lo nombró cardenal en 1449, y, un año después, visitador apostólico de Alemania Occidental, Países Bajos y Bohemia, donde debió combatir la herejía hussita que cada vez se hacía más violenta. Terminada esta misión, fue nombrado obispo de Bressanone, y en 1459 se le llamó a Roma como vicario del Papa Pío II. En esa ciudad y en vísperas del pontificado de Alejandro VI, sintió, lamentó y trató de erradicar las malas costumbres de algunos de los dignatarios de la Curia.
En su humilde casa de Roma promovió coloquios científicos, a los que asistían personalidades insignes: Paolo dal Pozzo, Roscanelli y Toscanelli entre los italianos, y los extranjeros ilustres que visitaban la ciudad. Allí discutían sobre cosmografía y estudiaban la Tierra y sus movimientos en relación con el Universo, temas que influyeron en las expediciones geográficas, incluido el descubrimiento de América. A tales méritos hay que añadir el incremento que dio en Italia al desarrollo del "divino arte de la imprenta", según sus palabras. Falleció en Forli.