Dramaturgo, poeta y ensayista belga en lengua francesa, premio Nobel de Literatura en 1911. Desde el catolicismo en que nació y fue educado, a través de lecturas derivó a un misticismo panteista. Enmarcado en un principio dentro del simbolismo, en su teatro en verso y en su poesía plantea una preocupación moral idealizada, en la que cobran vida fantasmales o soñados personajes, atractivos y terroríficos al mismo tiempo, que se mueven como marionetas en un mundo irreal, y simbolizan una humanidad que lucha inútilmente contra fuerzas desconocidas. Con sus obras simbolistas creó una nueva técnica dramática.
Nació en Gante, en antigua familia flamenca. Alumno de los jesuitas en Sainte-Barbe, la naturaleza y la poesía llenaron su adolescencia. Estudió Leyes y ya en 1886 fue admitido en el foro. Pero pronto abandonó el Derecho y se trasladó a París. Se inició en labores literarias colaborando en la revista simbolista La Plèiade. Su primera obra dramática, La Princesa Maleine, le concedió inmediata celebridad, en gran parte por el elogio que de él hizo Octave Mirbeau, quien lo comparó con Shakespeare. Sus producciones siguientes, Los invernaderos, La intrusa, Siete princesas y Pelleas et Melisande (obra musicalizada por Debussy y por Fauré), lo convirtieron en sumo representante del simbolismo en el teatro; en ellas dramatiza un mundo misterioso, con personajes indefinibles que se mueven entra la realidad y la fantasía.
Sin abandonar el lirismo, la lectura de autores como el místico Ruysbroeck, Novalis y Emerson lo inclinaron hacia el pesimismo y la aceptación del dolor humano, actitudes manifiestas en sus dramas Monna Vanna y El pájaro azul, en los diversos estudios sobre el mundo natural:Vida de las abejas, Vida de las hormigas y La inteligencia de las flores (en los que utilizó bellísima prosa para abordar temas científicos) y en sus ensayos filosóficos, llenos de misticismo, sobre el destino humano, como El tesoro de los humildes. Durante 20 años tuvo por compañera a Georgette Lablanc, admirable intérprete de sus dramas. No quiso ingresar en la Academia Francesa para no verse obligado a renunciar a la nacionalidad belga. Durante la Primera Guerra Mundial trabajó arduamente en favor de su patria invadida. Retornó a los estudios, se interesó por el ocultismo y la metapsíquica, y trató los problemas de la vida y la muerte en un plano francamente anticonfesional. El rey de Bélgica lo nombró conde en 1932. Como miembro extranjero, en 1937 ingresó en la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Durante la Segunda Guerra Mundial vivió en Estados Unidos. Falleció en Niza.