Nació en Black Bourton, Oxfordshire. Fue la segunda de 21 hermanos, y su padre -hombre culto de ingenio multiforme y seguidor de Rousseau en pedagogía- la alentó a escribir y le comunicó un amoroso interés por la vida y costumbres de los campesinos irlandeses, asuntos que habrían de nutrir los temas de sus narraciones posteriores. Nunca se casó, para poder dedicar todo su tiempo al cuidado de los numerosos hermanos que le dio su padre en sus cuatro matrimonios.
La correspondencia que mantuvo con Thomas Day, amigo de su progenitor, la indujo a expresar su criterio personal en relación con la educación femenina; tal cartas fueron publicadas en 1793 con el título de Letters to Literary Ladies , obra a la que siguió una colección de cuentos para niños, en 1800. En colaboración, trabajaron ambos en los dos volúmenes de Educación práctica , texto renovador de la pedagogía inglesa.
Modesta y reservada, María vivió a la sombra de la dominadora personalidad de su progenitor, que recibió aplausos y fama, hasta 1800, año en que, libre de intervenciones paternas, pudo manifestar su auténtico y original carácter literario en la novela Castillo Rackrent, obra que alcanzó notable éxito. Siguieron luego Belinda, The Modern Griselda, Leonora (inspirada en su amor al conde sueco Edelcrantz, a quien había conocido en París en 1802 y cuyas proposiciones matrimoniales, sin embargo, rechazó) y El absentista .
Con posterioridad a la muerte de su padre en 1817, María, insegura de sus cualidades personales de escritora y enferma de la vista, disminuyó su producción; sin embargo, su última novela, Helen, de 1834, manifiesta claros progresos y la atención de la autora al movimiento romántico.
Admirada por todos por sus excelsas cualidades humanas, en 1847, cuando Irlanda sufrió una época de escasez, procedentes de Boston llegaron 150 barricas de harina "para que la escritora María Edgeworth pueda aliviar a sus pobres". Falleció en Edgeworthtown, Irlanda.