Sus escritos sobre etología han provocado abundantes críticas ; se le acusa de aplicar al hombre sin utilizar métodos propiamente científicos los interesantes resultados de sus investigaciones sobre peces, aves y mamíferos. En su obra Sobre la agresión niega que la inteligencia y voluntad del hombre sean capaces de imponerse al impulso de los instintos : de acuerdo a este afirmación, todo estaría "determinado filogenéticamente".
Para Lorenz, la agresión es un instinto, que la evolución ha dotado como mecanismos de seguridad ; estos mecanismos faltan en "la criatura más orgullosa del mundo animal: el hombre"; la razón humana ha ido deteniendo la agresividad natural de la persona contra los seres que le son más cercanos, pero ello no se presenta en un espectro más amplio de las relaciones humanas. Es así como, basándose en investigaciones sobre comportamientos de cisnes, cenicientos, peces de colores, ratas, lobos y perros, establece conclusiones realmente preocupantes. De acuerdo a sus teorías, la moral queda reducida a un simple mecanismo compensador de los desequilibrios sociales ocasionados por el instinto de agresividad del hombre.
Otras de sus obras son Ensayo sobre el comportamiento animal y humano, Evolución y modificación del comportamiento, El revés del espejo, Investigación de la conducta comparada; fundamentos de la etología y La dócil acción de la naturaleza y el destino humano.
Nació en Viena, en cuya Universidad se doctoró en medicina en 1928 y en zoología cinco años después. Fue asistente en el Instituto de Anatomía de Viena, y trabajó como lector de Anatomía Comparada y Psicología Animal en la Universidad. Sus actividades docentes en Konigsberg , donde enseñó psicología a partir de 1940, y en el Instituto Max Planck, en el que dirigió las clases de fisiología del comportamiento, le acreditaron como pionero de la etología moderna. Realizó los importantes y controvertidos estudios sobre las raíces de la agresividad humana. Falleció en Altenburg. Fue galardonado con el premio Kalinga en 1970.