1895 - 1959. Es el periodista más completo de la historia de Costa Rica; era capaz de escribir diariamente para un periódico el editorial, una columna de actualidad nacional, otra analizando la situación internacional, el comentario cultural o histórico, la sección humorística, la crónica galante y la narración deportiva, todo ello de manera especialmente brillante ya que poseía gran cultura, capacidad intelectual sobresaliente, exquisita sensibilidad, admirable perfección de estilo literario, certero conocimiento de los temas que abordaba, e integridad moral y ética a toda prueba. Exceptuando la página de sucesos, en todas las otras secciones de un diario moderno derramó su humanismo y su inmensa capacidad analítica acerca de los hombres, sus ideales y limitaciones, y las situaciones circunstanciales.
Gozó de gran renombre literario; miembro de la Academia Costarricense de la Lengua correspondiente de la Española, con las crónicas y artículos que escribió se editaron varios libros: Por los caminos de España, Apuntes para una biografía de don Ricardo Jiménez , una recopilación de los escritos de don Manuel de Jesús Jiménez Crónicas de Antaño . Algunos de sus artículos fueron publicados en ABC, el diario de mayor prestigio de España.
En su larga vida periodística utilizó diversos seudónimos: El Húsar Blanco, Claudio Doncel. En sus últimos años creó un personaje que, por ser fiel reflejo del alma costarricense, gozó de inmensa aceptación y simpatía entre el público: Camilo Galagarza Cabalceta, un campesino de Curubandé de Liberia que enviaba cartas al director de La Nación comentando con sorna y gracia la actualidad política, las dificultades del agro y los aciertos o errores gubernamentales, enmarcado todo dentro de los más altos valores cívicos.
Nació en Tres Ríos y fue bachiller del Liceo de Costa Rica. De interés intelectual polifacético, toda su vida fue un estudiante que aumentó día a día el caudal de sus conocimientos. Consagrado al ejercicio profesional del periodismo, en 1932, mientras informaba sobre la toma del cuartel Bellavista, fue herido en una pierna. En una época en que no existían antibióticos, la herida nunca cicatrizó, limitó su salud el resto de su vida y le llevó a la muerte. Tuvo el dolor de ver morir a su hijo Jorge Vargas Gené, también periodista, quien con solo una libreta y un lápiz, informando para La Nación perdió la vida en 1955, en la batalla de Santa Rosa, en la que también fue herido otro de sus hijos, Joaquín. Estos dolorosos acontecimientos no doblegaron su espíritu ni disminuyeron su humanismo. Falleció en San José. Había sido por muchos años secretario del presidente Ricardo Jiménez, y el canal utilizado por este para comunicarse con sus compatriotas.