1530 - 1584. Zar de Rusia de 1547 a 1584. Aunque al principio de su mandato trabajó para dar una buena organización al Estado, la historia lo recuerda especialmente por el régimen de terror que impuso en los últimos años del reinado, época en la que aniquiló a los boyardos y, en el paroxismo de la ira, mató de un bastonazo a su hijo primogénito.
Nació en Kolomenskoie; nieto de Iván "El Grande", sus padres fueron Basilio III y Elena Glinski; su primera esposa, Sofía Paleólogo, era sobrina del último emperador de Bizancio. Tenía 3 años cuando murió su padre y fue coronado bajo la regencia de su madre; ésta, en 1538 fue asesinada a consecuencia de las intrigas entre las familias boyardas que se disputaban el poder.
Durante los años que precedieron a su gobierno personal, Iván fue utilizado por las distintas facciones políticas. Al cumplir 18 años comenzó a gobernar con la ayuda de la Rada, consejo privado cuyos miembros más influyentes eran su preceptor Macario y su secretario Adashev. A ambos, y a la influencia benéfica de la princesa Anastasia Romanov (su esposa en 1547), se atribuye el talante moderado que demostró en los primeros 12 años de su gobierno.
Acometió una intensa labor de política interna, procurando reorganizar radicalmente el ejército, la administración, legislación e instituciones eclesiásticas. Consolidó el poder de la monarquía (fue el primero de los príncipes rusos que se hizo llamar oficialmente "Zar de todas las Rusias"), abrió nuevas rutas al comercio, reunió la primera Asamblea Nacional, convocó un Concilio para mejorar la situación de la Iglesia, fundó la ciudad y puerto de Arkángel, confió la conquista de Siberia a su atamán Ermak, e introdujo la imprenta en sus estados.
Con la ocupación de Kazán y Astracán inició la expansión externa para abrir a Rusia las puertas del mar Caspio y asentar dominio por todo el curso del Volga. Buscando una salida al Báltico, tomó Narva, Tartu y parte de Livonia, pero tuvo que ceder sus conquistas ante la derrota que sufrió luchando contra Suecia y Polonia. Las potencias europeas occidentales, temerosas del auge del nacionalismo ruso, impidieron el traslado a Rusia de técnicas y armamentos europeos. Iván también luchó contra los tártaros de Crimea, que saquearon Moscú en 1571.
La venganza que tomó contra la aristocracia lo hizo merecer el sobrenombre de "El Terrible": con el propósito de reforzar su poder frente a los boyardos, desencadenó una sangrienta represión y mató a más de 4.000 de ellos; también persiguió al clero y atacó y devastó las antiguas ciudades libres de Novgorod y Pskov. Falleció en Moscú.